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domingo, 30 de junio de 2013

ALIMENTOS ELABORADOS GENETICAMENTE, SON BUENOS O MALOS ?

Posibles beneficios
Los beneficios de los alimentos transgénicos están directamente relacionados con los objetivos de la modificación genética, los mismos se pueden agrupar en tres grandes grupos:
Consumidores. Responden mejor a las necesidades nutricionales y alimentarias, y a las preferencias del mercado, prevén enfermedades, son portadores de vacunas, presentan mejores características sensoriales y mayor disponibilidad de alimentos.
Productores. Son organismos genotípicamente mejor adaptados a factores ambientales adversos, tienen crecimiento y desarrollo acelerado, lo que permite una intensificación de la producción y reducción de los costos; el retardo del proceso de maduración posibilita tener una mayor vida de determinados alimentos; tienen resistencia a los herbicidas, las infecciones microbianas y las plagas por insectos.
Medio ambiente. Permiten el uso más racional de la tierra, el agua y los nutrientes, disminuye el empleo de sustancias quimiotóxicas como fertilizantes o plaguicidas.

Posibles riesgos
No obstante sus beneficios atribuidos, algunas de las críticas que se le formulan a esta ciencia fundan sus argumentos en la potencial incapacidad de predecir lo que pudiera ocurrir al introducir organismos modificados genéticamente en el medio ambiente o en la dieta alimenticia. Así, los posibles riesgos, están relacionados con su repercusión sobre la salud humana, el impacto sobre el medio ambiente y aspectos socioeconómicos. 
• Sanitarios. Se relacionan fundamentalmente con la inocuidad de los alimentos; la presencia de alérgenos; la creación de nuevas toxinas; el desarrollo de resistencia a antibióticos por bacterias patógenas y los posibles efectos negativos para la salud a largo plazo.
• Medio ambientales. Se refieren al impacto sobre el medio ambiente a la amenaza a la biodiversidad; la transferencia génica no intencionada a especies silvestres, la ruptura del equilibrio natural, los transgénicos con rasgos nuevos pueden diferir de sus parientes naturales en sus habilidades para sobrevivir y reproducirse bajo condiciones ambientales variables, pueden interactuar de forma inesperada o no deseable con las comunidades biológicas locales; el uso indiscriminado de herbicidas, el daño a especies de insectos beneficiosos, etc.
• Socioeconómicos. Un riesgo socioeconómico es el desarrollo de la biotecnología en manos de las grandes multinacionales, puesto que el acceso puede limitarse debido a la protección por patentes, los productores de alimentos tradicionales u orgánicos puedan ser desplazados. Además, existe preocupaciones de carácter religioso, cultural y ético.
Argumentos a favor
La tecnología genética ha hecho posible que los alimentos sean más nutritivos, introduciendo ciertas características de plantas y animales, por lo cual se espera que disminuya la mala nutrición de muchos seres humanos e incluso algunos creen que gracias a los alimentos transgénicos, se erradicará el hambre mundo, pues los frutos serán más nutritivos y grandes.

Las plantas serán más resistentes tanto a plagas como a insecticidas, lo que permitirá que los cultivos se aprovechen al máximo.

De igual manera los animales, aumentarían su resistencia al frío y a las enfermedades, esto ayudaría a los campesinos a tener mejores ganancias.
Argumentos en contra
Aunque los experimentos demuestran que la calidad nutritiva de los alimentos transgénicos es considerablemente más alta, no se ha podido demostrar que estas alteraciones sean inofensivas para el ser humano (alergias, resistencia a antibióticos, etc.

La mayor parte de los insecticidas son fabricados por las mismas empresas que ahora promueven la investigación genética; éstas cobran por las patentes de sus semillas, por las mejoras que realizaron en el ganado.

Cuando las plantas y los animales desarrollan resistencia a enfermedades o plagas, éstas se vuelven más fuertes y se convierten en un peligro.
Semillas cultivadas
Las semillas transgénicas cultivadas actualmente, en el mundo, pertenecen principalmente a cultivos como maíz, soja y algodón. Una buena forma de medir la implantación de estos nuevos desarrollos es cuantificar la superficie mundial sembrada con cultivos transgénicos.

La superficie mundial de cultivos transgénicos aumentó un 7,2 por ciento en 2009, hasta alcanzar los 134 millones de hectáreas, según el informe anual publicado por el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, en sus siglas en inglés).

Según el informe, los países en desarrollo aumentaron los cultivos con semillas biotecnológicas en un 13 por ciento, y son liderados por Brasil que registró un incremento del 35 por ciento y superó incluso a Estados Unidos.

El 77 por ciento de la soja que se cultiva en el mundo proviene de semillas modificadas, al igual que el 49 por ciento del algodón y el 25 por ciento del maíz mundial.
Cifras por países
Según el informe de ISAAA, Estados Unidos es el mayor productor con 64 millones de hectáreas. Le siguen Brasil con 21,4 millones, un 35 por ciento más que en 2008; Argentina (21,3 millones); India (8,4 millones); Canadá (8,2 millones); China (3,7 millones); Paraguay (2,2 millones) y Sudáfrica (2,1 millones); Uruguay y Bolivia con 800.000 hectáreas; Filipinas (500.000); Australia (200.000); Burkina Faso (115.000); y México (100.000 hectáreas). De lejos, se sitúan España, Chile, Colombia, Honduras, República Checa, Portugal, Rumanía, Polonia, Costa Rica, Egipto y Eslovaquia.
¿Qué opina la FAO?
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), en su página web, manifiesta que la biotecnología es un instrumento igual que el fuego, que puede ser utilizado para cocinar los alimentos o, si se hace un mal uso de él, para incendiar la casa. Por ello, considera necesario aclarar tres puntos.

a) La inocuidad de los alimentos. Hasta ahora no se ha observado, en ninguna parte del mundo, efectos nocivos comprobables del consumo de alimentos producidos con cultivos modificados genéticamente. Esto no significa que los nuevos alimentos transgénicos no entrañen riesgos. Pero estos riesgos son en esencia los mismos que representan las plantas y los animales mejorados con los métodos tradicionales. Además, la FAO considera necesario que cada nueva variedad transgénica de cultivo o de animal se someta a prueba individualmente, con métodos científicos rigurosos, a fin de observar sus posibles beneficios y riesgos.

b) La ayuda a los pobres. Es cierto que los principales inversionistas y creadores de cultivos y ganado transgénico son grandes empresas privadas. Sin embargo, nada impide que grupos del sector público, como los gobiernos, las universidades y las instituciones de investigación agraria, utilicen la nueva biotecnología para crear variedades de plantas y animales que puedan beneficiar a los agricultores pobres.

c) La necesidad de la biotecnología. ¿Para poner fin al hambre en el mundo es imprescindible esta tecnología? Tal vez sí, tal vez no. Pero nada justifica abandonarla. La biotecnología puede ayudar a las personas pobres y a las que sufren de hambre en el mundo.

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

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