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miércoles, 6 de junio de 2012

CREMACION O ENTIERRO


La cremación del cuerpo denso después de la muerte ¿afecta al espíritu en alguna forma?
Respuesta:
Durante la vida, en el estado de conciencia de vigilia, los vehículos del Ego se
mantienen todos juntos concéntricamente, pero al morir, el Ego envuelto en la mente y
cuerpo de deseos se retira del cuerpo denso y como que las funciones vitales han terminado,
el cuerpo vital sale también del denso, dejando a éste inanimado sobre el lecho.
El Ego se lleva también consigo un átomo del corazón y el resto del cuerpo se desintegra. Pero en ese tiempo se efectúa un proceso extremadamente importante, y los que asisten al hombre
agonizante deben tratar cuidadosamente de que reine la mayor quietud en toda la casa,
porque las imágenes de toda la vida que acaba de pasar y que estaban impresas en el cuerpo
vital están pasando ante los ojos del espíritu en progresión lenta y ordenada, pero en sentido
inverso, desde la muerte hasta el nacimiento. Este panorama de la vida pasada dura desde
unas cuantas horas hasta tres días y medio. Ese tiempo depende de la fuerza del cuerpo
vital, lo que determina el lapso que una persona puede mantenerse despierta cuando llega el
caso. Muchas personas pueden observar cincuenta, sesenta y hasta setenta horas antes de
quedar exhaustas, mientras que otras no pueden permanecer despiertas más que pocas
horas. La razón por la que es necesario que la casa permanezca en la mayor quietud durante
los tres días y medio subsiguientes a la muerte es ésta: durante ese tiempo el panorama de
la vida pasada se imprime sobre el cuerpo de deseos que será el vehículo que el hombre
tendrá en el Purgatorio y en el Primer Cielo, donde se recoge todo el bien o mal que se haya
sembrado, de acuerdo con los actos realizados en la vida terrestre.

Ahora bien, cuando la vida ha sido muy accidentada y el cuerpo vital del hombre es fuerte,
se necesitará mayor tiempo para efectuar esa impresión que si el cuerpo vital fuera débil,
pero durante todo ese tiempo el cuerpo denso está conectado con los vehículos superiores
por el cordón plateado y cualquier daño que se haga al cuerpo lo siente el espíritu hasta
cierto punto. Y siente el embalsamamiento, autopsias o la cremación si se hacen
inmediatamente después de la muerte. Por consiguiente esas operaciones no deben hacerse
absolutamente durante los tres días y medio subsiguientes a la muerte. Al fin de ese
intervalo, el panorama se ha impreso completamente en el cuerpo de deseos, el cordón
plateado se rompe, el cuerpo vital es atraído por el denso y queda rota toda conexión con el
espíritu, quien entonces puede ir libremente a su vida superior.

Cuando se entierra el cadáver, el cuerpo vital se desintegra lentamente al mismo tiempo que
aquel, así que cuando, por ejemplo, un brazo se ha podrido en la tumba, el brazo etérico del
cuerpo vital que flota sobre la tumba desaparece también, y así sucede hasta que desaparece
el último vestigio del cadáver. Pero cuando se realiza la cremación el cuerpo vital se
desintegra inmediatamente, y como que dicho vehículo es el que conservaba las imágenes
de la vida pasada, las que, al imprimirse sobre el cuerpo de deseos, forman la base de la
vida en el Purgatorio y en el Primer Cielo, sería perjudicialísimo que la cremación se
efectuara antes de los tres días y medio subsiguientes a la muerte. A menos que se le
ayudara el espíritu no podría mantener el cuerpo unido. Eso es una parte del trabajo que
hacen los auxiliares invisibles de la humanidad. Algunas veces prestan su ayuda los
espíritus de la Naturaleza o las Jerarquías Creadoras que guían a la humanidad. También se
pierde algo cuando el cadáver es quemado antes de que el cordón plateado se rompa por sí
solo; la impresión sobre el cuerpo de deseos no es entonces tan profunda como debiera ser,
y esto produce su efecto en las vidas posteriores, porque cuanto más fuerte es la impresión
tanto más agudos son los sufrimientos en el Purgatorio por el mal hecho y tanto más
intensos son los goces del Primer Cielo que resultan de las buenas obras de la vida pasada.
Son esos dolores y goces que nos proporcionan nuestras vidas pasadas lo que llamamos
conciencia, así que cuanto perdemos en sufrimiento lo perdemos también en la realización
de nuestros errores, cuya purificación nos impediría en las vidas futuras cometer los
mismos actos de nuevo. Por lo tanto, los efectos de la cremación prematura son muy de
tenerse en cuenta. Triste es decirlo, tenemos una ciencia del nacimiento, con obstétricos,
parteras experimentadas, antisépticos y todo lo necesario para el confort del hijo y de la
madre, pero nos falta la ciencia de la muerte que nos permita ayudar a nuestros amigos de
toda una vida en su partida al más allá.



Posteado x Cometa Azul

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