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martes, 10 de abril de 2012

EL MISTERIO DEL SANTO GRIAL

No existe una imagen concreta y definida del Grial, y ni siquiera está probada su existencia; se han pronunciado toda clase de opiniones acerca del origen de los relatos que vienen circulando en forma escrita desde principios del siglo XII, habiéndose discutido acerca de su verdadera forma el Grial más que un vaso. Era un plato, una joya, una piedra. Pero el Grial es, sin dudas, una meta simbólica, uno de los mitos más extraños creados por los hombres y tiene la particularidad de estar ligado a hechos y figuras históricas de fuerte ascendiente espiritual. El libro más antiguo que se refiere al Grial es el Conte del Graal, o sea Cuento del Grial, redactado en el 1190 por el francés Chretién de Troyes.Este libro actuó como un gatillo que disparó una saga de canciones y libros referidos a la corte imaginaria del castillo de Camelot. No había transcurrido un siglo desde el lanzamiento del Cuento que ya todas las islas del actual Reino Unido de Gran Bretaña repetían los hechos de Arturo y sus caballeros como una historia real e intemporal. Para la gente, Arturo había existido y existía aún su fortaleza donde doce valientes se reunían en torno a una mesa redonda para contar lacónicamente sus aventuras. El Grial continuó ejerciendo una poderosa fascinación sobre todos aquellos que entraron en su esfera de influencia a pesar de que no se ha conservado una imagen concreta de él y ni siquiera está probada su real existencia. Para la Iglesia Católica, la leyenda del Grial es mera literatura medieval y le otorga un mero valor simbólico. Enfatiza que la búsqueda está desconectada de la Iglesia como tal y aunque reconoce que algunos personajes pueden haber existido, afirma que los relatos parecen tener limitado rigor histórico y escasa veracidad. El símbolo del Grial ha ocupado un lugar en la imaginación humana desde que comenzó a difundirse por Europa en el medievo, y continúa ejerciendo una fascinación sobre todos aquellos que entran en su esfera de influencia. No obstante, todos se muestran de acuerdo en que se trata de algo profundo y misterioso, algo a cuya búsqueda quizá merezca dedicar la vida entera, aun sabiendo que dicha búsqueda pueda resultar infructuosa. Podemos encontrar estos elementos básicos de la historia bajo formas muy diversas, en mitologías de todo el mundo, y no sólo cristianas, pues aunque el Grial quedó fuertemente enraizado en la imaginación occidental como símbolo de la doctrina de Cristo, se puede demostrar que gran parte de la imaginería tiene su origen en culturas orientales. Pero antes de empezar a deshilar la trama del símbolo conviene repasar el relato, tal como nos ha llegado a través de los testos medievales. En ellos está contenido casi todo lo que sabemos del la historia «exterior» del Grial, y en ellos se ha basado la siguiente reconstrucción de la narración La historia comienza con José de Arimatea, rico hebreo que se hizo cargo del cuerpo de Cristo para enterrarlo y que, según se creía, se quedó también en posesión del cáliz utilizado por Jesús en la Última Cena. Mientras está lavando el cuerpo, preparándolo para la sepultura, José recoge en el cáliz la sangre que se vierte de las heridas. Tras la desaparición del cuerpo, se acusa a José de haberlo robado y se le encierra en prisión sin alimento alguno. Allí se le aparece Cristo, quien, bañado en una luz resplandeciente, le confía el cáliz, lo instruye en los misterios de la Misa y, según se dice, en otros secretos- y desaparece. Milagrosamente, José se mantiene con vida gracias a una paloma que penetra en su celda cada día y deposita una hostia en el cáliz. Queda en libertad el año 70 y marcha al exilio junto a un pequeño grupo de seguidores, entre los que figuran su hermana y el marido de esta, Bron. Construyen una mesa, llamada la Primera Mesa del Grial, que representa la mesa de la Última Cena y a la que se sientan doce personas; el puesto de Cristo es ocupado por un pez. Imagen de la última cena de Jesús con los apóstoles, donde se puede apreciar en la mesa el Santo Grial. Un decimotercer asiento, que representa el puesto de Judas, permanece vacío a partir del momento en que un miembro de la orden procurase instalarse en él, habiendo sido «devorado» por él mismo; posteriormente, a este asiento se lo denominará Sitio Peligroso. Según algunas versiones, José se embarca hacia Gran Bretaña, donde funda la primera iglesia cristiana en Glastonbury, dedicándosela a la madre del Salvador. El Grial queda en esta iglesia, donde es empleado como cáliz en la misa (en la que participa toda la comunidad) que luego se conocerá como Misa del Grial. Para muchos, el cáliz de ágata que puede verse en la iglesia de Valencia es la verdadera copa de Cristo, aunque aparentemente proceda del siglo XIV. El sacerdote jesuita Ignacio Pérez del Viso, docente de la Facultad de Teología de San Miguel, define la posición del Vaticano en estos términos: "La Iglesia respeta estos objetos de veneración popular, tales como la ampolla que contiene la sangre de San Genaro o él Santo Sudario, que en principio la Iglesia hizo suyo, hasta que las pruebas químicas dieron por resultado que su origen no se remonta más allá del siglo XII; sin embargo, la Iglesia debe respetar la devoción que los fieles le tuvieron durante ocho siglos". En otra versiones, José no llega más allá del continente europeo, y la custodia del cáliz pasa a Bron, quien acaba siendo conocido como el Rico Pescador (después de haber dado de comer a toda la orden con un solo pez, retirando el milagro de Cristo). José de Arimatea, mencionado en el Evangello de Juan como "discípulo de Jesús, pero en secreto, por temor a los judíos", se hizo cargo del cuerpo de Cristo luego de ser descendido de la cruz. Según Marcos, José de Arimatea era miembro del Sanedrín, el supremo tribunal hebreo, y fue él quien colocó a Cristo en un sepulcro abierto en un monte ubicado en tierras de su propiedad. En el relato de Borron se afirma que los romanos descubren a José y lo encierran en una celda sin ventanas, en la que todos los días se materializa una paloma que le deja una hostia, su único alimento, gracias a la que sobrevive. José esconde la copa de la que Jesús bebió en la Ultima Cena, la misma en la que el propio José recogió sangre que todavía manaba de las heridas de Cristo antes de colocarlo en la tumba. Cuando queda en libertad, José viaja a Inglaterra junto a un grupo de seguidores y allí funda la Segunda Mesa de la Ultima Cena, alrededor de la cual se sientan doce personas. En el lugar de Cristo es colocado un pez. El asiento de Judas Iscariote queda vacío y cuando alguien intenta ocuparlo es "devorado por el lugar" en forma misteriosa. A partir de ese momento, ese asiento se conoce como el Sitio Peligroso. José de Arimatea fundó su congregación en Glastonbury, en el país de Gales. Para los investigadores de hoy en día las dudas empiezan ahí mismo, ya que en el lugar donde José edificó su iglesia con barro y paja, hay restos de una antigua abadía, pero que es muy posterior a la época. Los arqueólogos que exploraron esta tierra no hallaron señales del Santo Grial. La ruta que sigue el Grial se vuelve difusa, porque de la abadía de paja y barro de Glastonbury pasa a un templo castillo en la cumbre del Monte de la Salvación, que está a cargo de la Orden de los Caballeros del Grial. Reunidos alrededor de la mesa, el custodio del Grial hace de sacerdote. También es llamado rey, el Rey Pescador, como una forma de identificar a Cristo con el pez. El relato de Robert de Borron continúa diciendo que una noche, el custodio del Grial recibe una herida de lanza en el muslo. Las causas que se citan son contusas pero, al mencionarse otra versión, de que en realidad la herida ocurre en los genitales y que una de las razones sería el quiebre del voto de castidad, el relato adquiere más coherencia. Apenas el guardián recibe la herida, todas las tierras alrededor del castillo quedan secas. En el relato, las leyendas artúricas concluyen con el episodio de la muerte del custodio tras la guerra que se desata por la traición de Lanzarote, uno de los caballeros que seduce a la esposa de Arturo, la reina Ginebra. Durante la batalla, la espada cantora, Excalibur, vuela por el aire y una mano gigante que desciende del cielo la toma antes de que caiga al suelo y nunca se vuelve a saber de ella. Habiendo sido José de Arimatea el primer custodio del Grial y el segundo, su yerno Bron, la leyenda alimentada por ciertas sectas esotéricas dice que hasta que no llegue el Tercer Custodio no se cerrará el ciclo del Grial. Sin embargo, este planteo parece tener respuesta en el libro medieval también proveniente de Francia llamado Queste del Saint Graal, de autor desconocido. En la obra se infiere que el tercer custodio fue Galahad, considerado como el mejor de todos los caballeros que rodearon a Arturo, el que se puede sentar en el Sitio peligroso sin que le ocurra nada. En síntesis: son tres los caballeros de Arturo que llegan al Grial: Percival, apodado el Tonto Perfecto, por su inocencia; Galahad, el caballero virgen, impecable y sobrehumano, y Bors, el hombre común, crédulo y pragmático a la vez. Los tres llegaron a Sarras en momentos distintos o superpuestos. Galahad tal vez fue el primero, reinó y murió en la tierra del Grial. Bors regresó solo a Camelot. Percival llegó más tarde, o antes, hizo la pregunta ritual al custodio -¿a quién sirve el Grial?- y el guardián sanó. La tierra de Gales volvió a florecer aunque Percival no regresó. Los historiadores suponen que los cátaros viendo el cariz de la guerra y que no podrían sobrevivir, se hicieron emparedar en algunos de los muros de los numerosos subterráneos de Montsegur. Allí, emparedados, dice la tradición, está el Santo Grial, dado que integraba el tesoro de los albigenses. La búsqueda del Grial no ha terminado. Equivale a la búsqueda del Paraíso. En nuestros días sigue siendo un símbolo con un significado enigmático. Se podría decir que hay tres categorías: el Grial de corazón, el de la mente y el del espíritu. Dicen que es como esas lejanas luces que atraen al viajero aun cuando pudieran significar el mayor de los peligros, lo desconocido, el misterio. El Grial es parte de la mitología cristiana medieval, es decir, que carece de referencias específicas en los textos bíblicos. Diversos elementos han entrado en la formación del mito, entre ellos las leyendas monacales con su contenido alegórico y las referencias precristianas a recipientes mágicos como el cuerno de la abundancia o los calderos de la tradición céltica. Autores posteriores identifican al Grial con la piedra filosofal de los alquimistas, las supuestas reliquias halladas por los Templarios o una alusión velada a la descendencia de Jesús. En su mayor parte, estos investigadores se vinculan a teorías conspirativas elaboradas con escasa rigurosidad histórica. Este como muchísimos otros misterios está todavía sin develar, y en verdad cuando nos adentramos en los misterios que rodean a la humanidad desde que se conoce, descubrimos mas y mas en enigmas que siguen sin ver la luz, y yo me pregunto, cuando nos dejaran saber la verdad de todos y cada uno de ellos…..Bueno pienso que no estamos preparados todavía para conocer esas verdades. Posteado x Cometa Azul

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