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viernes, 19 de julio de 2013

LA MUERTE SEGUN LOS BUDISTAS

Hay que saber que no hay una sola versión, ya que el budismo lleva más de 2’500 años existiendo en prácticamente todos los países de Asia, lo que ha generado múltiples versiones influenciadas por las creencias de las culturas locales.

La tradición de los países budistas del Himalaya, basada en el el Bardo Thödol (el libro tibetano de la muerte) dice que cuando la persona muere, la conciencia entra en un periodo de transición entre dos reencarnaciones, conocido como Bardo. Este periodo duraría 49 días y se compone de tres etapas, cada una dividida en dos fases. La enseñanza y los ejercicios espirituales tienen por objetivo encarar correctamente esas etapas.


EL CHIKHAI BARDO

Sucede al momento de morir y en los instantes que le siguen.

Primera Fase

Se percibe la Luz Clara Primaria que es una luz brillante vinculada con nuestra Naturaleza Divina. Se dice que aquellos que se desarrollaron espiritualmente durante su vida, podrán reconocerla y confrontarla, lo que les permitirá escapar de la rueda de reencarnaciones (Samsara).

Esta Luz se puede también experimentar durante la vida, pero para ello, se requiere permanece en silencio sin ser movido por pensamientos o emociones. Esto generalmente ocurre en un estado profundo de meditación. Experimentar la Luz en plena conciencia permite liberarse de Maya (el mundo de la ilusión).

La mayoría de las personas pasan inconscientemente por esta etapa por muchas causas: impureza de pensamientos y emociones, apego al mundo de la forma y las posesiones, culpa, karma, influencia de las drogas, ignorancia de los estados del bardo y su potencial liberador, etc. De ahí que los movimientos iniciáticos pongan tanto énfasis en la purificación y el desprendimiento.

Segunda Fase

Se percibe una Luz Clara Secundaria. Esta correspondería con la luz que personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte (ECM) aseguran haber visto. Aparentemente es de menor intensidad, pero en realidad es la misma Luz que se redujo para adaptarse a las limitaciones de la persona, ya que la intensidad de la Luz depende de la calidad de la Luz dentro de la conciencia de la propia persona.

Al igual que la primera etapa, la liberación también se ofrece aquí como un don de la Inteligencia Divina, sin embargo sería una liberación incompleta, debido a que en la primera fase, la Luz corresponde a una manifestación de la Conciencia Cósmica, mientras que en la segunda fase corresponde a una manifestación de nuestro Sí Superior u monada que es una expresión de la primera a un nivel más “pequeño”, más individual.  

Para propiciar el logro de la liberación, los budistas practican meditaciones en donde en un estado alterado de conciencia intentan vivir esa experiencia con la Luz, para así estar preparados y reconocerla cuando se encuentren en el Chikai.

Mientras se experimenta la fase de Chikai, los ruidos físicos o lamentos de los familiares y amigos, pueden distraer a la consciencia del moribundo. Es por esa razón que la habitación donde se encuentre debe estar libre de cualquier condición que pueda perturbar su concentración mental.

Si la persona logra reconocer la Luz, debe fusionarse con ella o absorber su radiación. Esto la llevará a mundos superiores. De lo contrario, si no tiene éxito, la conciencia se desvanece por completo durante 3 a 7 días, hasta la etapa siguiente.


EL CHÖNYID BARDO

Primera Fase, cuando la consciencia se despierta, en los siguientes siete días percibe las 42 deidades pacificas. Cada una de estas deidades puede ofrecer al alma, la posibilidad de acceder a los placeres de los dioses, pero estas deidades pueden ser una trampa. Todo es tan hermoso que te puedes perder en tus fantasías.

Segunda Fase, en los siguientes siete días aparecen las 58 deidades iracundas que pueden aterrorizar a aquellos que no entiendan lo que representan. El alma errante puede sentir miedo e huir presa de pánico, arriesgando perderse.

En esta etapa, el contenido subconsciente de la persona se proyecta hacia el exterior como imágenes psíquicas. Estas imágenes pueden tomar la forma de dioses, maestros, ángeles, monstruos, demonios o cualquier cosa que refleje nuestros deseos, como nuestros temores.

Lo importante en esta etapa es no dejarse seducir por las imágenes encantadoras, ni asustarse por las imágenes aterradoras. El objetivo es realizar el “vacío”. Si la persona toma profundamente consciencia que todo ello son solamente creaciones mentales proyectadas al exterior de su ser y por lo tanto son irreales, obtendrá la liberación, ya que de esta manera, transforma su conciencia al darse cuenta de la verdadera base de estas visiones y su integración en su propio ser.

¡Oh bien nacido! No os dejéis seducir por la suave luz de los dioses, es un obstáculo para la liberación.


EL SIDPA BARDO

Primera Fase

Si la persona no logró la liberación en las etapas anteriores, viene la última prueba que es el encuentro con Yama, el Señor de la muerte (Chos-rgyal en tibetano), quien analizará sus obras, amontonando las buenas acciones en forma de guijarros blancos y las malas en forma de guijarros negros.

Una vida de buenas acciones permitirá un renacimiento positivo e incluso la entrada al reino de los dioses, una vida de maldad condenará al alma a renacer como un animal o una vida de tortura en el infierno.

Segunda Fase

Comienza la búsqueda de renacimiento en el mundo físico. Es el momento en que un alma puede escoger a sus padres y ver su próxima reencarnación.

¡Oh bien nacido! Ahora veréis a hombres y mujeres enlazados amorosamente. Meditad fervientemente sobre ellos. En el preciso momento en el que semilla y huevo están a punto de unirse, el alma se llena de gozo.
¡Oh bien nacido! Entrad en la matriz caminad con la cabeza alta y emprender el camino de los hombres.

El viaje termina tal como había comenzado con un largo descenso a través de un túnel oscuro, hacia una luz brillante, pero esta vez el túnel es el útero y lo que brilla al fondo es la primera luz que ve un recién nacido al abrir los ojos.

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Para aquellos que están familiarizados con la enseñanza esotérica sobre el tema, verán que hay muchos paralelismos, pero están ocultados por símbolos y alegorías.

Por ejemplo los 49 días que supuestamente dura el Bardo, puede que se dé en casos muy particulares, pero en la mayoría de las personas, según los Mahatmas dura en promedio 1’500 años . El numero tiene más bien que ver con la estructura septenaria con la que está constituida la Creación (49=7x7) y que se refleja también en los estados post-mortem.


EL FUNERAL TIBETANO

Cuando una persona muere o está muriendo, la familia llama a los lamas quienes se colocan al lado del cuerpo para recitar el Bardo Thödol con el objetivo de guiar a la conciencia a través del Bardo. Si los recursos de la familia lo permiten, seguirán recitando durante los siguientes 49 días.

Pasados unos días de su muerte, expertos en el proceso colocan el cadáver en posición fetal, brazos y piernas se atan firmemente, se cubre el cuerpo con telas y se espera que se ponga rígido.

El cadáver es quemado o trasladado a un lugar remoto donde se deposita a modo de ofrenda para que sirva de alimento a los buitres. Esto último puede chocar a los occidentales pero para los tibetanos una vez que se muere, el cuerpo ya no es útil, por lo que como último regalo en esta vida se entrega como alimento para que otros seres puedan seguir viviendo

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

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