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jueves, 27 de junio de 2013

TUTANKAMON - LA MALDICION ES VERDADERA

En Egipto existe la creencia que aquellos que profanen la tumba de un faraón les caerá una maldición por la que morirán en poco tiempo. La más famosa está asociada al descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón.

RESUMEN DE LOS ACONTECIMIENTOS

Se pensaba que todo se había ya descubierto en el Valle de los Reyes, pero el egiptólogo británico Howard Carter estaba convencido que faltaba la tumba de un joven faraón poco conocido. Durante seis arduas temporadas buscó la tumba en vano, lo que motivó a su patrocinador Lord Carnarvon quien ya había gastado una fortuna, a interrumpir las excavaciones, pero finalmente le dejó realizar una última campaña. Es así que el 4 de noviembre de 1922, Carter halló la tumba, tres semanas después logró entrar en la antecámara, y el 16 de febrero de 1923, el equipo pudo por fin entrar en la cámara sepulcral.




Este inmenso hallazgo arqueológico fue acompañado por una serie de fallecimientos de personas que visitaron la tumba, algunos en circunstancias extrañas. El primero fue el propio Lord Carnarvon.


En marzo de 1923 fue picado por un mosquito y poco después se cortó la picadura mientras se afeitaba, causando que la infección se extendiese por todo el cuerpo y muriera la noche del 4 de abril por neumonía. Se cuenta que a la misma hora de su muerte, su perro aulló y cayó fulminado en Londres. Mientras que esa noche en el Cairo hubo un gran apagón que dejó a oscuras la ciudad.

Poco más necesitó la prensa para ventilar la historia de la maldición. La novelista Marie Corelli afirmó tener un manuscrito árabe que hablaba de la maldición, el arqueólogo Arthur Wiegall publicó oportunamente un libro sobre la maldición de los faraones, Sir Arthur Conan Doyle (el creador de Sherlock Holmes) se declaró creyente en la maldición, y Agatha Christie se inspiró para escribir su novela policiaca La Maldición de la tumba egipcia (1923). Además, al proceder a la autopsia de la momia se encontró que justo donde el mosquito había picado a Lord Carnarvon, Tutankamón tenía una herida, lo que disparó aún más la imaginación de los periodistas. Pero el hecho es que otras muertes de gente relacionada con la tumba siguieron:


  • En mayo de 1923 murió el profesor La Fleur, arqueólogo canadiense y amigo intimo de Carter. 
  • También en mayo de 1923 murió el magnate de los ferrocarriles en los Estados Unidos George Jay Gould, de una neumonía después de haberse resfriado en su visita a la tumba. 
  • En julio de 1923, el príncipe egipcio Ali Fahmy Bey quien había visitado la tumba fue asesinado en un hotel de Londres, y su hermano se suicidó. 
  • En septiembre de 1923 murió a los 43 años tras una operación dental, el coronel Audrey Herbert hermanastro de Lord Carnarvon, y que estuvo presente en la apertura de la cámara real. 
  • En noviembre de 1923 murió Woolf Joel, un millonario sudafricano que había visitado la tumba, fue asesinado a tiros en Johannesburgo. 
  • En enero de 1924 murió a causa de una misteriosa enfermedad Archibald Douglas-Reid, el especialista que radiografió la momia de Tutankamón. 
  • También en 1924 murió el profesor Hugh Evelyn-White, colaborador de Carter y uno de los primeros a penetrar el cuarto mortuorio, sufriendo de depresión nerviosa, se ahorcó. 
  • En 1926 murió la enfermera que había atendido a Lord Carnarvon. 
  • En 1928 murió en El Cairo Arthur C. Mace, arqueólogo inglés quien dio el último golpe al muro, para entrar en la cámara real. 
  • En 1929 murió de un infarto a los 35 años Richard Bathell, secretario personal de Carter, se encontró tendido en su cama.


A principio de la década de los 30, los periódicos atribuían hasta treinta muertes a la maldición del faraón. Aunque muchas de ellas eran exageraciones. La falta de más escándalos y muertes extrañas disipó poco a poco el interés de los periodistas durante los siguientes treinta años. Sin embargo,

La maldición reaparece


  • En 1967, el director del Museo Egipcio del Cairo murió el mismo día que firmó el acuerdo para la salida del tesoro de Tutankamón para una exposición en Paris (algunos dicen por hemorragia cerebral, otros arrollado por un auto). Se cuenta que luchó tenazmente contra la decisión, porque había soñado que algo terrible le sucedería si lo permitía, pero tuvo que acceder ante la presión de las autoridades. 
  • En 1972, la persona que lo remplazó como director del museo, a la noche siguiente de firmar otro traslado, esta vez para una exposición en Londres, y de haberse burlado de la “maldición”, murió en su apartamento de una hemorragia cerebral.



HECHOS E INVENTOS

La prensa de la época buscando vender más, le dio mucho sensacionalismo al asunto, lo que dificulta separar los hechos reales de los inventos periodísticos. Por ejemplo, se dice que cuando se descubrió la tumba, se levantó una tormenta de arena, inusualmente intensa a la entrada de la cueva, y cuando terminó, un halcón (que era un emblema real en el antiguo Egipto) sobrevoló la tumba y se dirigió hacia el oeste, hacia el misterioso inframundo de las creencias egipcias. Lo que según algunos antiguos nativos, significaba que el espíritu del faraón muerto dejaba caer su maldición sobre quienes violaron su tumba.

También se cuenta que los encargados de trasladar el tesoro a la exposición de Londres, sufrieron diferentes desgracias, uno quedó minusválido, otro sufrió el Parkinson y los demás murieron de ataques al corazón. También se dice que muchos visitantes de la tumba han sufrido mareos y que otros muchos turistas han padecido desgracias tras la visita.

Entre las más recientes anécdotas, se cuenta que un arqueólogo detractor de las maldiciones, hizo un reportaje desde la tumba de Tutankamón y al mencionar la inexistencia de las maldiciones explotaron todos los focos de iluminación y quedaron a oscuras en la tumba. Más tarde, en el hotel en que se hospedaba, se quedó bloqueado el ascensor en el que subía a su habitación.

Como ven, es difícil separar los hechos de la fantasía. Sin embargo, muchos investigadores no quedan satisfechos con catalogar como pura casualidad a la serie de fallecimientos que hubo y han buscado respuestas más racionales para explicarlas.


EXPLICACIONES DADAS

Algunos han especulado que un hongo mortal podría haber crecido en las tumbas mientras que estuvieron clausuradas y haber sido liberado cuando se abrieron al aire. Otros piensan que ese moho tóxico habría sido puesto deliberadamente en las tumbas para castigar a quienes las profanaran. Y si bien, está comprobado que sustancias peligrosas pueden acumularse en tumbas antiguas, las concentraciones usualmente halladas sólo suelen ser peligrosas para personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Es por eso que otros han propuesto que los embalsamadores impregnaron las vendas de la momia con aceite de almendra para que se transformara con el tiempo en vapores de acido cianúrico. Otros piensan que más bien dejaron prendidas velas recubiertas con arsénico. Sin embargo, los gases tóxicos comunes, resultan fáciles de detectar en concentraciones peligrosas por su fuerte olor.

Puede que haya algo de cierto en todo eso, sin embargo, hay una visión oculta que me permite tener una comprensión más profunda sobre esos sucesos.


EXPLICACIÓN ESOTÉRICA

Los sacerdotes del Antiguo Egipto eran el último linaje de antiguos y poderosos magos. Y si bien, ya no tenían el mismo nivel de poder que llegaron a tener sus antecesores, y su conocimiento esotérico se había enormemente deformado, todavía poseían conocimientos ocultos que les permitían por medio de rituales mágicos crear entidades artificiales sutiles, para que protegieran de los intrusos, las tumbas de los faraones.

Ahora bien, no hay que irse al otro extremo y pensar que la entidad que los sacerdotes pusieron para resguardar la tumba del faraón es responsable de todo lo que se le atribuye a la maldición de Tutankamón.

Para comenzar, esa entidad permanece atada a la tumba. La idea de que haya un “espíritu vengativo” que esté viajando por el mundo para castigar a todos aquellos que profanaron la tumba es un mito. Eso no existe. Entonces las desgracias que tuvieron por ejemplo los directores del museo o la enfermera que atendió a Lord Carnarvon, no son debidas a la “maldición”. La razón por la que la entidad permanece en la tumba es porque esa fue la voluntad del mago de anclarla en ese lugar (de lo contrario no sería guardián de tumba) y como la voluntad del mago es lo que le dio vida a esa entidad, la entidad no puede ir en contra de esa voluntad, entonces permanece en ese lugar.


¿Pero si existe un guardián de tumba, entonces porque mucha gente que ha visitado la tumba no le ha pasado nada?

Es probable que al inicio, cuando se abrió la tumba, esta entidad haya atacado a todos aquellos que entraron. Pero como sucede en el mundo físico, en donde aunque un virus ataque por igual a todo un grupo, sólo un porcentaje cae enfermo e incluso unos cuantos mueren, mientras que a los otros no les pasa nada debido a que su sistema inmunológico es más resistente. Igual sucede con los ataques astrales.

Además es probable que esa entidad estuviera ya bastante debilitada, debido a que fue creada hace más de tres mil años y que el grupo de sacerdotes que la mantenía energéticamente, hace mucho tiempo que dejó de existir. Y es también la razón por la que ya no ataca más. Es parecido a un extinguidor de fuego. Este, si es de buena calidad, puede permanecer mucho tiempo cargado y mientras que no se use, se irá descargando muy lentamente. Pero una vez que se usa, se descarga muy rápidamente, y si no se recarga, al poco tiempo queda vacio.

Igual aquí, la entidad logró mantenerse durante tanto tiempo a pesar que ya no recibía propiamente energía de sus creadores, porque se encontraba en un estado de letargo, por así decirlo estaba “invernando”, hasta que los arqueólogos la despertaron. Ahí comenzó a cumplir la orden que había recibido, o sea atacar a los intrusos. Pero rápidamente se quedó sin energía y se desintegró.

Y qué bueno que ya no está, porque de lo contrario, le hubiera dado un ataque de pánico al pobre guardián ¡ante la horda de “invasores” que habría visto llegar!

¡Aaaahgg, son muchos, son demasiados! Condenados sacerdotes, por qué no vienen ellos a proteger la tumba. Aaaayyy… (bromeo)
(A la derecha está situada la entrada a la tumba de Tutankamón)

Con esto no quiero decir que todos los que visitaron la tumba, al comienzo, cuando se abrió, y murieron poco tiempo después, se debió a esta entidad. Como les digo, no hay que irse a los extremos, pero si seguramente, algunos casos se debieron a ella, o al menos influyó en el desenlace.


¿Cómo atacó el guardián de la tumba a sus víctimas?

No sabría decirles con seguridad. Yo sospecho que probablemente haya sido a la manera como funciona un hechizo. Un hechizo (cuando es autentico) es como un dardo envenenado, solo que el veneno no es físico, sino sutil. Por lo tanto, va a comenzar a hacer efecto, no en el cuerpo físico, sino en los cuerpos sutiles. Y es por eso que también es más tardado para surtir efecto. Pero también por eso es más expedito, porque si la víctima no tiene un cuerpo energético fuerte que lo rechace, este veneno sutil va irse expandiendo como si fuera cáncer, hasta por fin afectar al cuerpo físico. Por eso la persona muere, sin que la medicina parezca surtir efecto, porque cuando aparece en el plano físico es que ya está en fase terminal. Imaginen a esa entidad como si fuera una serpiente invisible, y no porque tuviera esa forma, sino porque les permitirá comprender mejor el papel que desempeñaba como guardián de la tumba.


¿Por qué no se ha sabido de maldición en las otras tumbas?

Porque la tumba de Tuntakamón es la única que se descubrió casi intacta. Como dato curioso, Carter incluso consiguió fotografiar algunas ofrendas florales que se desintegraron al tocarlas. Las tumbas de los demás faraones ya habían sido saqueadas hace mucho tiempo atrás por los ladrones de tumbas. Y sospecho que las entidades que cuidaban dichas tumbas atacaron a esos ladrones, aniquilando a varios de ellos, pero también aniquilándose ellas al quedarse sin energía. Lo que permitió que los arqueólogos posteriores que las visitaron ya no corrieran peligros al respecto.

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

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