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martes, 24 de julio de 2012

QUE Y QUIENES SON LA “ORDEN MARTINISTA”


A finales del siglo XVIII sobresalía en Francia un hombre de aspecto bondadoso, modales dulces y una amplia cultura, que atraía a los espíritus refinados y a los más altos círculos de la sociedad francesa; con una filosofía muy espiritual y esperanzadora.

Se le conocía con el sobrenombre del Filósofo Desconocido; pseudónimo con el que firmaba sus obras. Y a él pertenecen las siguientes frases:

- El hombre es Hijo de Dios y colaborador de Dios
- Todo cuanto se encuentra en el universo y en la
Naturaleza, también se encuentra en el Hombre
- El ser humano es un angel caido, pero
su voluntad y libre albedrío
lo llevarán de nuevo a la luz de donde vino
- Dentro de nosotros se encuentra el Árbol de la Vida,
y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Este personaje era Louis Claude de Saint Martín, el Filósofo Desconocido, quien había recibido gran parte de sus enseñanzas dentro de la Orden de los Caballeros Elegidos Cohem del Universo; que fue fundada por el español Martínez de Pasqually, siendo su secretario y uno de sus discípulos preferidos.

Louis Claude de Saint Martín, a través de la preparación que recibió de su Maestro y por su propia evolución espiritual, creó un sistema de filosofía espiritual muy elevado que, aún hoy, sigue siendo un camino de inspiración para muchas almas que aspiran a reintegrarse en el Reino Primordial (el mundo espiritual). Donde el Hombre, al principio, gozó de amplias prerrogativas hasta su caída voluntaria para desempeñar una misión en el mundo material o bosque de los errores.

A este sistema de filosofía espiritual, que durante siglos ha causado admiración por su elevado y refinado sentido de la percepción de lo espiritual y de la Unidad que hay en toda la Creación, se le conoce como el Martinismo.

El Martinismo o la Orden Martinista, es un sistema filosófico de Caballería Mística Cristiana (entiéndase por cristiana como la búsqueda en nuestro interior de la Consciencia Crística, no de un movimiento religioso ya que en el Martinismo, que no es una religión, se admiten como estudiantes a miembros de todas las religiones e ideologías).

A través de un proceso de estudio simbólico y espiritual, realzado por los inspiradores rituales martinistas, y por la vestimenta simbólica que se emplea en dichos ceremoniales, el Martinista llega a descubrir su esencia más sublime. Lo que le permite aspirar a retornar, por un proceso de transformación interior, al reino espiritual de donde surgió.

En el Martinismo se enseña la belleza y unidad que existen en todas las cosas, así como la perfección de un plan divino en el que el Hombre es un Comisionado de Dios.

Para que esto pueda ser mejor comprendido pondremos un ejemplo: En el Martinismo no se enseña la causa de las cosas y su utilización (como en el caso de un pintor al que se le enseña la técnica del dibujo, cómo preparar el lienzo, cómo mezclar los colores y distribuirlos, etc.). En el caso de la Orden Martinista se enseñaría a apreciar la belleza de las más elevadas realizaciones espirituales y, por consecuencia, a apreciar la obra que se pudiera haber alcanzado.

El Martinismo se ha considerado como el «Camino del Corazón», es decir: El camino espiritual en el que el sentimiento, y la apreciación de lo más sublime, nos acerca a Dios

Louis Claude de Saint Martín, nuestro Venerable Maestro, declaró: La única Iniciación que ansío, y busco con todas las fuerzas de mi alma, es aquella que nos permita entrar en el corazón de Dios y a Dios penetrar en el nuestro. Así seremos perfeccionados en el matrimonio indisoluble que nos hará un amigo, un hermano y un esposo de nuestro Salvador Divino. Sobre la base de esta sublime aspiración el Martinista construye su edificio filosófico.

La Orden Martinista es una Organización Iniciática y, como tal, está estructurada en Grados a los cuales se accede por medio de la Iniciación en una Logia Martinista.

Históricamente, a principios del siglo XX, el Gran Maestro y reactivador de la Orden Martinista, Dr. Gerard Encausse, conocido con el nombre simbólico de Papus, debido al gran interés despertado por la Orden Martinista mundialmente, y ante la imposibilidad de dar Iniciación personal y hacer la instalación formal de los círculos y Logias Martinistas en lugares o en paises lejanos, concedió, de manera excepcional, la Iniciación Martinista por correspondencia e instaló Logias Martinistas por delegación cuando no era posible que los candidatos viajaran a una Logia Martinista ya constituida o, por hallarse en paises distantes, no fuera posible hacer una ceremonia de Consagración e Instalación de una Logia Martinista en una localidad, o en algún país.

En la actualidad también hay personas que viven en localidades, o en ciudades, donde no hay aún una Logia Martinista en actividad y por ello, a pesar de estar deseosos de seguir el camino Martinista, no les ha sido posible.

Por esa razón, y en virtud de la tradición anterior marcada por Papus, así como por la autoridad que le confieren sus poderes dentro de la Orden Martinista y su alto grado y condición iniciática, el Gran Maestro Soberano de la Orden Martinista, M… P… G… M… S… Hermano Angel Martín Velayos (Sâr Anael) ha dispuesto y autorizado que aquellos que buscan la Luz por medio de la Orden Martinista, y no vivan en una localidad donde haya Logia de la Orden Martinista, puedan recibir las enseñanzas de la Orden Martinistas en sus hogares, y que puedan realizar, en la santidad de su hogar, una ceremonia simbólica de Iniciación Martinista por delegación.

Los miembros por delegación de la Orden Martinista, o miembros por correspondencia, reciben en sus casas una Ceremonia Simbólica de Iniciación que es una versión adaptada de la que se recibe, en mucha mayor escala, en las Logias Martinistas, tras lo cual, y una vez realizada, deben enviarla debidamente firmada a la Sede de la Orden Martinista, tras lo cual se les envían las mismas lecciones que se estudian en las Logias Martinistas ya constituidas.

Esta autorización para seguir los estudios martinistas en el domicilio particular, que ahora se concede a los que viven en localidades donde no hay Logia Martinista constituida y en actividad, es algo excepcional y, en el caso de que en la localidad donde viva el Martinista por delegación se abriese una Logia Martinista, estaría obligado a integrarse en la misma.

El plan de actividad y estudio para los hermanos y hermanas que asisten a una Logia Martinista, y ahora también para los que no pudiendo asistir a Logia sean admitidos como Miembros por Delegación, o miembros por correspondencia, excepto las Iniciaciones y exigencias iniciáticas propias de la Logia, es el siguiente:

Los miembros de una Logia Martinista estudian cada uno de los Grados de la misma, en el seno de su Logia, para lo cual es necesario que asistan, a lo largo de un año, a las 24 lecciones de las que se compone cada Grado. En el caso de tener más de seis faltas de asistencia a la Logia, en el transcurso de un Grado completo, el Martinista no podrá ser Iniciado en el próximo Grado, por lo que deberá repetir el mismo (de esta condición están exentos los Miembros por Delegación, o miembros por correspondencia, pero en el caso de abrirse una Logia Martinista en su localidad, deberán integrarse en la misma y cumplir con todos los requisitos).

Al mismo tiempo, todos los Iniciados en una Logia Martinista reciben en sus casas, enviadas por correo, dos lecciones mensuales que corresponden a los mismos estudios o discursos que se estudian en la Logia (estas mismas lecciones se envían a los Miembros por Delegación o miembros por correspondencia). El recibir los cursos en la propia casa no exime en ningún caso de asistencia a la Logia para pasar de Grado.

Si un Martinista tiene todos los discursos de un Grado, pero no ha tenido la asistencia prevista a su Logia, no será iniciado en otro Grado, ni recibirá por correo los discurso del Grado siguiente.
Los estudios fundamentales del Martinismo se componen de dos secciones: PRIMER TEMPLO, con tres Grados, y el SEGUNDO TEMPLO al cual solo acceden quiénes han probado, a lo largo de los Grados del Primer Templo, su interés y aplicación en las enseñanzas Martinistas.

SU HISTORIA

La Orden Martinista deriva de la Orden de los Caballeros Elegidos Cohem del Universo (hoy desaparecida) fundada por el español Martínez de Pasqually; quien recibió de su familia una transmisión Iniciática proveniente de las antiguas escuelas Cabalísticas que florecieron en España en la época de la Reconquista.

Martínez de Pasqually viajó por Oriente y por toda Europa, recibiendo enseñanza esotérica de las fuentes más puras del conocimiento que había en su época. Él fue Masón y Rosacruz, y se le consideró como el más grande taumaturgo de su época. Instauró en Francia, a mediados del siglo XVIII, su Orden de los Caballeros Elegidos Cohem del Universo (o de los Sacerdotes Elegidos) y tuvo como discípulos a las personalidades más selectas de la época. Destacaron entre ellos el Príncipe Golitzin, Willermoz, Cazotte y, sobre todo, su discípulo predilecto Louis Claude de Saint Martín.

Cuando Martinez de Pasqually se retiró a la Isla de Santo Domingo, falleciendo en Haití, en la ciudad de Puerto Príncipe, se encargaron del mantenimiento de la Orden sus discípulos Willermoz y Saint Martín. Poco a poco se fueron creando los círculos de los amigos del Filósofo Desconocido (Louis Claude de Saint Martín), quien instituyó su rito Martinista.

Después de la muerte de Louis Claude de Saint Martín, acaecida en 1.803, los círculos martinistas fueron desapareciendo paulatinamente hasta que el insigne Papus (Dr. Gerard Encause), nacido en la Coruña, hijo de padre francés y madre española, revivió la Orden en 1.887. Siendo presidente del primer Consejo Soberano de la Orden hasta su muerte durante la Primera Guerra Mundial. En el periodo entre guerras la Orden Martinista se manifestó a través de diversas ramas más o menos conectadas entre si, las cuales establecieron delegaciones en toda Europa. Durante la Segunda Guerra Mundial la Orden Martinista fue prácticamente desmantelada ya que su amor a la LIBERTAD la hacía odiosa ante los ojos de la dictadura nazi.

Después de esa época se han hecho esfuerzos para revivirla por parte de varios iniciados, con más o menos éxito, en varios países.

El 25 de Diciembre de 1.987, un Grupo de Martinistas Españoles, Superiores Desconocidos, Libre Iniciadores, que habían sido iniciados por un Martinista francés, el Gran Maestro Raymond Bernard, entroncado en la línea más pura del Martinismo, firmaron el Manifiesto Fundacional y Primera Carta Patente del Gran Consejo de la Orden Martinista (para España y paises de lengua española). Con lo que la tradición Martinista regresaba, en su más genuina cadena, a la fuente de la misma ya que español era el precursor (Martinez de Pasqually) y nacido en España su moderno codificador (Papus).

Desde ese entonces, la Orden Martinista funciona como Organización Independiente, con su Gran Consejo debidamente constituido, difundiendo las enseñanzas de Louis Claude de Saint Martín, el Filósofo Desconocido, Nuestro Venerable Maestro.

¿QUÉ TIENE QUE VER EL MARTINISMO CON LA MASONERÍA?

A esta pregunta o a esta insinuación, bastaría responder, para sintetizar la realidad, con una sola palabra: NADA.
Pero como esta respuesta podría pecar de excesiva brevedad, daré en pocas palabras las claves del hecho:
el Martinismo, en sus enseñanzas, comenta el simbolismo contenido en las tradiciones de muchas sociedades de iniciación o que lo fueron en alguna época.
Es indiscutible que el simbolismo masónico contiene elevadas enseñanzas, desde sus primeros grados, que demuestran la existencia de la divinidad, la constitución del Hombre y la Inmortalidad del espíritu humano, sin hablar por hoy de las altas enseñanzas de hermetismo, de cosmogonía y de teología que se pueden hallar si se tiene la clave del simbolismo de los grados superiores de varios de sus ritos.
Pero un solo hecho basta para impedir que el Martinismo desee tener cualquier lazo con la masonería moderna: reina en ella una finalidad social, casi siempre con matices políticos, que no nos interesa bajo ningún concepto.
Además, el legado de "revancha" de la Santa Woehme, de los Templarios, etc., que el masonismo contiene, también nos aparta de ella, ya que, como dijo nuestro Gran Maestro PAPUS:
"El grado 30 de la masonería, fue siempre reprobado por los martinistas, que prefieren la oración a la venganza política y que desean ser leales servidores de Aquél que dijo "Quien hiera por la espada, por la espada perecerá".
Queda así, aclarado este punto, sobre el cual volveré si fuera necesario.
Siendo El Martinismo De Orientación Cristiana.
¿Considera A Jesús Cristo Como Siendo Solamente Uno De Los Muchos Instructores Que Tuvo El Mundo?
No. El Martinismo, escuela de esoterismo cristiano, respeta la manera de pensar y de actuar de cada uno, ya que tiene por uno de sus principios el respeto de la libertad individual, pero doctrinalmente enseña lo que se puede extraer de los varios párrafos que citaré de nuestro venerado Maestro PAPUS, y que siguen siendo la expresión de la convicción de todo verdadero Martinista que haya estudiado, comprendido, sentido y vivido la doctrina del Martinismo:..."he aquí, venido entre nosotros, al Mesías de la Raza Blanca...
CRISTO ESTA ENCARNADO."

Fuente:
http://www.martinismo.org/inicio.html

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