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domingo, 24 de junio de 2012

FUE JESUS UN MAESTRO ESSENIO ?


Los Esenios se consideraban un grupo en el centro de todos, porque cualquiera que hubiera puesto en marcha un completo proceso del despertar del alma y estuviera listo para ascender las escaleras del sagrado templo de la humanidad podía formar parte de su Fraternidad tan pronto pasaran con éxito las pruebas selectivas y severas penitencias junto a un estricto ascetismo, no sólo en el primer año de su iniciación, sino en los subsiguientes períodos, donde comenzaban a ser invitados a los ágapes o cenas íntimas.

Sólo las almas despiertas de 21 años como mínimo podrían recibir la iniciación en los misterios de la Fraternidad, y comenzar el sendero de evolución sin fin a través del ciclo de sus encarnaciones.

Antes de ingresar a la secta, el candidato recibía una pequeña hacha, un paño de lino y un vestido blanco. Después de haber dado tiempo pruebas de su fortaleza durante un año, avanzaba aún más en su forma de vida y participaba de las aguas sagradas para sus purificaciones. Tras demostrar su constancia y poner a prueba su carácter durante dos años era admitido en la comunidad. Antes de empezar su primera comida colectiva, debía pronunciar juramentos ante los demás hermanos de la secta, prometiendo venerar a la divinidad, practicar la justicia con los hombres, no hacer daño a nadie ni por deseo propio ni por orden de otro, abominar siempre a las o personas injustas y colaborar con las justas, y ser fiel siempre a todos, sobre todo a las autoridades. Si llegaba a ocupar un cargo de poder, debía jurar que nunca se comportaría de forma insolente ni trataría de sobresalir ante sus subordinados por su forma de vestir o por alguna otra marca de superioridad.

Juraba, también, siempre amar la verdad y a aborrecer a los mentirosos, mantener sus manos limpias del robo y su alma libre de ganancias ilícitas; no ocultar nada a los miembros de la comunidad ni revelar nada sobre ella a las personas ajenas, transmitir las normas de la secta de la misma forma que ellos las han recibido, y abstenerse de participar en el bandidaje.

Solamente una vez verificadas las aptitudes para la vida interna del candidato, éste tenía que practicar una especie de meditación. En completa calma, examinaba su vida pasada con toda claridad, para poder hacer un recuento objetivo de la sabiduría adquirida. Tenía que discernir entre los impulsos que había recibido del "cielo" y los de "su ángel" durante su infancia y a través de su vida, y observar la forma en que había respondido. ¿Trató de alejarse de ellos o se mantuvo fiel?

Mediante ese análisis, se forjaba un nueva relación con el mundo superior del espíritu en libertad, y el candidato era llevado a conocer sus propios errores, la causa de todo su sufrimiento. De esta forma, podía efectuar cambios dentro de sí, tomar el control de su vida, hacerse responsable en el sentido iniciático de la palabra, y prepararse en forma efectiva y con plena conciencia para entrar en la Comunidad de la Luz.

Las comidas comunitarias eran la primera incorporación del aspirante. En ellas se leían e interpretaban las Sagradas Escrituras en su esencia y no en su forma, de modo que el Iniciado recibía el conocimiento de las Sagradas Leyes, comprendía la divinidad del hombre septenario con el alma que permanece en una etérea región entre el espíritu y el cuerpo corruptible y transitorio que la ayuda a crecer.

Así, entraba al mundo sagrado del sendero real y se convertía en un Hermano (o Hermana) de la Comunidad. Junto con sus blancas ropas de lino, recibía la misión que debía desempeñar durante su vida, con un propósito y una orientación que nunca debería abandonar y que era una forma de unirse a Dios y hacerse útil para la tierra y la humanidad. Nunca debería separarse del hilo conductor de esa misión, que le daba un significado positivo a su pasaje en la tierra y lo convertía en un verdadero ser humano. Para los Esenios, ser hombre era llevar dentro de sí una hermosa luz, para ofrecerla a la tierra, a sus habitantes, y a sí mismo.

Las ropas blancas eran la materialización del poder del bautismo y de la pureza del alma, que lo protegerían de las muchas contradicciones del mundo. El cayado o bastón simbolizaba el conocimiento de las leyes secretas de la vida y su capacidad para utilizarlas armoniosamente por el logro exitoso de su tarea. Los iniciados se dividían en cuatro clases. Los más recientes, considerados una categoría inferior, debían lavarse si tocaban a algún veterano.

Otro requerimiento de todo esenio era jurar respeto por la tierra como ser viviente, sagrado e inteligente. Para mantenerse en contacto con ella, para honrarla y participar en su sana evolución, debía tener sus pies en contacto con la tierra --y algunas veces, incluso su cuerpo entero- por lo que frecuentemente los Esenios frecuentemente andaban descalzos.

El conocimiento viviente de las leyes de la reencarnación (las leyes de la evolución y la compasión) y las leyes del destino (las leyes de causa y efecto) permitían a los hierofantes escoger la misión que correspondía exactamente al trabajo que cada alma que venía a la tierra tenía que desempeñar. Para cumplir esta misión en particular, la persona debía enfrentarse a sí mismo, interrogarse y buscar la asistencia del Espíritu Santo. Periódicamente tenía que revisar su vida , observar la forma en que ésta transcurría ante sí, como las páginas de un libro, y preguntarse si lo que veía era digno de ser incluido en el Gran Libro de la Vida. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada acto, y también sus motivaciones, tenían que estar claramente delineados "en blanco y negro".

Los Maestros Esenios conocían por experiencia cuán pronto uno puede desviarse del sendero de la luz y perderse, por lo que la tarea del neófito era simplificar todo dentro de sí para convertirse en uno con su ideal. Si este ideal solamente brillaba en forma intermitente, como si quisiera llamarlo al orden, no era una buena señal, y de inmediato debía esclarecer su vida para poder mantener vivo y puro su vínculo con el Altísimo, la fuente de toda sanación.
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Se dice que los Esenios eran poseedores de un modo de vida excelente y virtuoso, llevaban una vida en total ostracismo, dedicada al trabajo agrícola y la oración, apegada al estricto cumplimiento de la Ley de Moisés. Esta fraternidad de hombres y mujeres santos vivían juntos en una comunidad, y fueron las semillas de lo que más tarde sería la Cristiandad y la civilización occidental. Habitaban con máxima modestia en cuevas, cabañas o en celdas, como los antiguos hebreos, y sólo se reunían en el monasterio para realizar sus actos sagrados comunes, para orar y para las comidas. Practicaban la humildad, y por ello las tumbas de su cementerio eran de gran sencillez, sin adornos, inscripciones ni ofrendas.

De hecho, al investigar en las ruinas de Qumran se descubrieron bodegas, acueductos, baños rituales y un salón de asambleas. Uno de los cuartos más interesantes fue el escritorium, identificado por dos tinteros y algunas bancas para los escribas.

Como secta, los Esenios se habían separado del Templo de Jerusalén, una especie de monjes que se regían por un consejo de 12 personas a cuyo mando estaba un enigmático personaje llamado Maestro de Justicia, un sacerdote de la estirpe de Zadok. Tras la muerte de su líder, pocos discípulos sobrevivieron y, al llegar Herodes el Grande, algunos quisieron reintegrarse en la sociedad judía puesto que la profecía de Jacob en el Génesis hacía referencia expresa de que el Mesías llegaría cuando el cetro de Israel ya no se hallara en manos de un judío (curiosamente, Herodes no era judío, sino idumeo). Lo cierto es que Herodes defraudó a los Esenios, y cuando le sucedió su hijo Arquelao en el año 152 a.C., descontentos con la frivolidad y decadencia del sacerdocio hebreo dominado por los fariseos y saduceos, se retiraron de la ciudad de Jerusalén hacia el desierto, a Qumrán, donde se mantuvieron como uno de los principales grupos religiosos en que se dividía el judaísmo anterior a la destrucción del Templo de Jerusalén, en el año 70 d.C.-Allí se mantuvieron hasta que en el año 68 a.C., las tropas romanas destruyeron el monasterio de Qumran y parte de su comunidad posiblemente como parte de las guerra entre romanos y rebeldes judíos.

Se dice que la evolución tanto espiritual como material de los Esenios causó envidias de otras comunidades y generó una feroz persecución por parte de los romanos. Al acercarse la décima legión romana a Judea para acabar con la revuelta judía de los años 66 a 70 d.C. y reducir a los rebeldes judíos, los Esenios huyeron, no sin haber ocultado antes su riquísima biblioteca en las cuevas de los alrededores con el fin de preservar sus conocimientos y tradiciones. Las fechas coinciden, ya que los escritos más antiguos datan del siglo II a.C.,y los últimos de la primera mitad del I d.C. Los sobrevivientes de esta comunidad se vieron obligados a emigrar a otros países.

Lo anterior se encuentra avalado por las excavaciones realizadas en las ruinas entre 1953 y 1955, y que condujeron a descubrimientos que asombraron a la ciencia. Tras descubrir una tinaja muy parecida a la encontrada en la primera cueva, los arqueólogos encontraron monedas de la época de los procuradores romanos, de lo que se puede deducir que el monasterio había sido ocupado por los romanos en el año 68 d. de C. Para ciertos estudiosos, los textos del Qumrán no habrían sido conocidos por Jesús y sus apóstoles, aunque muchos de la comunidad tras la destrucción del monasterio podrían haber huido con copias de sus manuscritos, de modo que los autores de los Evangelios habrían tenido acceso a su contenido, o bien a personas que conociesen los textos.

Sin embargo, no existe ninguna prueba que indique que los Esenios influyeron directamente sobre los primeros cristianos. A pesar de las teorías de algunos investigadores que difieren con la comunidad científica, como Carsten Peter Thiede (en relación con el famoso papiro "7Q5"), aun no se ha demostrado vinculación alguna entre Jesús de Nazareth y los Esenios, y muchos expertos afirman que estos escritos han tenido poca o ninguna significación en lo que respecta al origen y la creación del Nuevo Testamento. De hecho, salvo porque tanto la comunidad esenia como el movimiento original de Jesús eran grupos mesiánicos contemporáneos, que creían que "El Reino de Dios" (o sea un mundo perfecto en donde reinaría un rey justo y divino) estaba cerca, nada más los relacionaría.

No obstante, todo esto no ha impedido que muchos pretendan retrotraer la época de redacción de los Evangelios Canónicos a los tiempos en que la comunidad esenia todavía existía, haciendo de los descubrimientos de Qumran un valuarte para la verificación histórica de los orígenes del Cristianismo. De hecho, los escritos Esenios señalan que antes de Cristo existió un «maestro de la virtud», un ser quizás elegido por Dios y redentor del mundo, como un predecesor de Cristo, que predicó, como el Hijo de Dios, la humildad, la caridad y el amor al prójimo. Después, al igual que él, fue condenado y ajusticiado a causa de la hostilidad de los sacerdotes y de la casta judía dominante, como también le ocurrió a Cristo. Por tanto, los científicos opinan que el esenismo fue un precursor del Cristianismo, y se dice que de los manuscritos se sacan numerosos y decisivos paralelos con los sermones de Cristo. Es especialmente importante la similitud de los textos con el Evangelio del apóstol Juan.

En el documento llamado el Manual de la Disciplina o Ley de la Comunidad, encontrados entre los papiros del Mar Muerto, se establece que el creyente debe continuar viviendo bajo la ley "hasta la llegada del profeta y los ungidos de Aaron e Israel". En otro documento, encontrado en la cueva cuatro y conocido como el Testimonio, se mencionan un número de pasajes del Antiguo Testamento, concretamente una cita de Deuteronomio 18:18-19, donde Dios le dice a Moisés: "profeta levantaré de en medio de sus hermanos, como tú". Después, se incluye una cita de Números 24:15-17, donde Balaam prevé el levantamiento de un príncipe conquistador. "Y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab". El tercer pasaje es la bendición pronunciada por Moisés sobre la tribu de Leví en Deuteronomio 33:8-11. Por la forma como estos pasajes están agrupado, se cree que el escritor esperaba el advenimiento de un gran profeta, un gran príncipe o un gran sacerdote.

Algunos teólogos sostienen que Juan el Bautista, el profeta que anunció la venida de Cristo, también habría pasado algún tiempo con la comunidad Qumran, ya que los Evangelios Canónicos dicen que estuvo un tiempo considerable en el desierto cerca del área donde ésta se localizaba. (Mateo 3:1-3, Marcos 1:4, Lucas 1:80; 3:2-3). Otros de los principales fundadores de lo que luego se denominó la Cristiandad, y considerados faros de la civilización actual, se dice que fueron Esenios, como Santa Ana, y José y María, los padres terrenales de Jesús.

El mismo Jesús habría vivido algún tiempo con los Esenios practicando la meditación; si así fue, Jesús habría leído probablemente estos y otros rollos de los escribas Esenios y, si al final no tuvo una relación directa con ellos, es seguro que si estuvo cerca de ellos cuando oraba en el desierto. Por otra parte, ciertas ideas como " la justificación por la fe" y " la paternidad de Dios", que parecían originales del Cristianismo, ahora se sabe que provienen de la cultura religiosa de la época de los Esenios. Asimismo, determinadas prácticas litúrgicas como las inmersiones en el agua para purificarse eran corrientes durante el siglo I, y ello demuestra que el cristianismo no traía un mensaje completamente nuevo e innovador, sino que podría haberse inspirado en otro anterior.

Algunos autores, incluso sostienen que Jesús de Nazareth, como esenio, fue el fundador de la comunidad del Qumrán. Se sabe que el Maestro de Justicia, si bien fue de suma importancia para el desarrollo de la misma, no fue su fundador. Nunca se atribuyó a si mismo la identidad del Mesías, y lo que realmente hizo fue crear un sistema de ritos, reglas y conductas dirigidas al cumplimiento estricto de la Torah. Jesús, en cambio, habría aprendido de los Esenios el dominio de los sentidos y el desapego a lo externo, desarrollando su elevado nivel de Conciencia suprahumana en la materia. De este modo, habría vencido todas las limitaciones del plano temporal y recibido la Cuarta Iniciación, la más grande jamás dada ni recibida en la Tierra. Muchos historiadores sostienen que cuando el Mesías inició su misión, los Iniciados Esenios se dan cuenta que su tarea ha dado el fruto deseado, y Jesús queda liberado de todo lo que lo unía a ellos. Los Esenios se marginan y Él continúa solo como el Mesías que es, descubriendo en Sí mismo lo que el Padre le encomendó y llegando a ser Jesucristo o la energía del Padre. Se dice que, cumplida su misión de preparar el terreno para la venida de Jesús, los Esenios, a los 50 años de haber Este desencarnado, se dispersaron.



Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

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