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sábado, 2 de abril de 2011

“COMO PUEDE UD. HABLAR CON DIOS”

(Extractos de escritos de Paramahansa Yogananda. Marzo 26 - 1944)
Hablar con Dios es un hecho real. En la India yo he estado en la presencia de Santos en los momentos en que ellos conversaban con el Padre Celestial y la Madre Divina. Y todos Ustedes, también, pueden comunicarse con Dios; no en una conversación unilateral, sino en una plática verdadera, en la cual usted le habla a Dios y responde. Todos pueden hablar con Dios, por supuesto. Pero ahora yo estoy tratando sobre la forma de cómo nosotros podemos persuadir a Dios a que nos responda.

¿Por qué dudarlo? Las Escrituras del mundo abundan en descripciones de conversaciones entre Dios y el ser humano. Uno de los más hermosos de estos incidentes está consignado en la Biblia: 1 Reyes 3:5-13. “Y apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjole: Pide lo que quisieres que yo te dé.”... “Da pues a tu siervo corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo ...“ Y díjole Dios: porque has demandado esto y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, más demandaste para ti inteligencia para oír juicio”: “he aquí lo he hecho conforme tus palabras: ... te he dado corazón sabio y entendimiento ...“ “Y aún también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria ...”

David, también tenía conversaciones con Dios, y discutía sobre asuntos mundanos. 1 Crónicas 14:10. “Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los Filisteos? ¿Los entregaras en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, que yo los entregare en tus manos.

DIOS ES MOVIDO SOLO POR AMOR

El ser humano (mujer y hombre) ordinario ora a Dios sólo con su pensamiento, no con todo el fervor de su corazón. Estas plegarias son demasiado débiles para obtener alguna respuesta. Son plegarias externas, no internas. Debemos hablar al divino espíritu con confianza y con un sentido de sincera intimidad, como si se tratase del nuestro Padre o de nuestra Madre.

Nuestra relación con Dios debe ser de un amor incondicional. Más que en cualquier otra relación debemos legítimamente y naturalmente demandar una respuesta del Espíritu en su aspecto de Madre Divina o de Padre celestial, Dios no puede dejar de responder cuando le rogamos bajo tales condiciones; porque la esencia de una madre es el Amor y el perdón de su hijo, no importa cuán malo o equivocado esté. La relación entre la madre y el hijo es la más hermosa expresión del Amor humano que Dios nos ha concedido.

Es necesaria una concepción definitiva de Dios (tal como el de la Madre Divina), de otra manera, no recibimos una respuesta clara. Y la demanda de la contestación de Dios debe ser POTENTE; una plegaria débil no es suficiente. Si creemos firmemente y afirmamos: “Dios me hablará”; pero si nos aferramos a creer que esto no ocurrirá; si persistimos en confiar en que Dios, el día menos pensado nos responderá.

Yo he escrito en la autobiografía de un Yogui, sobre algunas de las numerosas ocasiones en que he hablado con Dios. Mi primera experiencia en oír la Voz Divina me ocurrió cuando era niño. Sentado en mi cama una mañana caí en un profundo embelesamiento. ¿Qué hay detrás de la oscuridad de los ojos cerrados? Este pensamiento se apoderó de mi mente con profunda insistencia. Un inmenso rayo de luz apareció instantáneamente en mi visión interna. Divinas figuras de Santos, sentados en postura de loto en las cuevas de las montañas; formárnosle como películas de cine en miniatura en la gran pantalla de radiación dentro de mi cabeza.

¿Quiénes son Ustedes? pregunté en voz alta.
“Somos yoguis de los Himalayas”. La divina respuesta es difícil de describir; mi corazón se conmovió. La visión desapareció, pero los rayos plateados se extendieron en círculos, agrandándose hasta el infinito.
Yo exclamé: ¿Qué es este esplendor maravilloso?

“Yo SOY ISHVARA (Dios). Yo soy la luz. La voz era como el tronar de las nubes”:
Mi madre y mi hermana mayor, Roma se hallaban cerca cuando tuve esta experiencia, y ellas también escucharon la Voz Divina. Me inundó tal felicidad con la respuesta de Dios que decidí dedicarme a buscarlo desde ese instante, hasta que unificara con esa forma Divina.

La mayoría de la gente cierra los ojos y cree que allí sólo hay obscuridad. Pero según se vaya usted desarrollando Espiritualmente, y se concentre en el OJO Sencillo (Interno) de la frente, descubrirá que su Ojo Interno está abierto. Observará otro mundo, una de las muchas luces y una gran belleza. Visiones de Santos, como las que yo tuve de los yoguis Himalayas le aparecerán. Y si su CONCENTRACIÓN se profundiza, usted podrá escuchar la VOZ DE DIOS.

Reiteradamente citan las Escrituras la promesa de Dios de comunicarse con nosotros: Jeremías 29:13. “Y me buscarais y hallarais, porque buscaréis de todo vuestro corazón”.

II Crónicas 15:2. “... Jehová es con vosotros si vosotros fuereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; más si le dejareis, él también os dejará”.

Apocalipsis 3:20. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenará él conmigo”.
Si usted puede alguna vez “PARTIR EL PAN” con Dios, romperá el silencio, El hablará con usted frecuentemente. Al principio es muy difícil; no es fácil relacionarse con Dios, porque él quiere estar seguro de que usted realmente desea o anhela conocerlo. El somete a pruebas al devoto para ver si lo ama de verdad o si lo que quiere es alguna otra cosa. Él no le hablará a usted sino hasta que logre convencerlo de Que usted no tiene otro deseo oculto en su corazón. ¿Porque habría de revelársele si en su corazón sólo existe el deseo por sus DONES?

EL AMOR DEL SER HUMANO ES EL MEJOR REGALO PARA DIOS
Toda la creación fue hecha para probar al ser humano (mujer y hombre). Por nuestra conducta en este mundo, revelamos si amamos a Dios o queremos sus bienes. Dios no le dirá a Ud.… que debe amarlo sobre todas las cosas, porque Dios quiere que el amor de la mujer y del hombre sea espontáneo, sin que haya incitación alguna. Este es todo el secreto en el juego del Universo. Dios que nos creó anhela nuestro amor. Dio quiere que nosotros le demos nuestro amor espontáneamente, sin que tenga que pedírnoslo.

Nuestro amor es algo de lo cual Dios carece, y nosotros tenemos que decidirnos y dárselo sin reservas. Como usted ve, Dios tiene que realizar algo: - NUESTRO AMOR. Y jamás seremos felices mientras no le demos ese amor. - Mientras seamos criaturas díscolas, descarriadas, enanos que nos arrastramos en esta bola de tierra y lloremos por sus dones, sin ni siquiera fijarnos en su Ser, ignorándolo, caeremos y permaneceremos en abismos de penalidades.

Como Dios es la esencia de nuestro ser, no podemos expresarnos con claridad sino hasta que aprendamos a realizar su presencia en nosotros mismos. ESTA ES LA VERDAD.

Como somos Divinos y somos parte de su esencia, no podemos hallar satisfacción duradera en las cosas materiales. “Nada podrá ayudarte a Ti si no me ayudas a mí” (El galgo del Cielo, por Francis Thompson). Mientras no halles satisfacción en Dios, no lograrás CONTENTARTE CON NADA, ninguna cosa material te dará la Felicidad que Dios te brinda.

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