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jueves, 3 de febrero de 2011

EL ESPIRITU DE UN CADAVER DISECADO

Curioso episodio relatado por el prof. Paul Gibier – Golpes invisibles contra el anatomista y un médium – Experiencia médiumnica en una sala de anatomía.

¿Cuál es la situación de los espíritus que ven sus cuerpos disecados en las salas de anatomía?
Anualmente, en ciertas escuelas superiores, se celebran ceremonias religiosas especiales, para esos espíritus. Hoy mismo, los periódicos cuentan la celebración de la llamada "Misa del cadáver", en la Facultad de Farmacia de la Universidad de São Paulo.
¿Podría el Espiritismo explicarnos algo sobre el asunto, que naturalmente interesa a todos los espiritualistas?

"El Libro de los Espíritus", obra básica de la doctrina, nos informa acerca de las distintas situaciones espirituales del hombre, después de la muerte. En el capítulo sexto de la segunda parte del libro, Kardec insertó, como ítem cuarto, un "Ensayo teórico sobre la sensación en los Espíritus", que nos esclarece el problema.

El espíritu consciente de su estado, pero preso a las sensaciones materiales y aún ligado al cuerpo, es afectado por lo que le hacen al cadáver, aunque no sienta los dolores físicos de la disección.
Muchas veces se rebela y se encoleriza. Por eso mismo, antes de los trabajos de esa naturaleza, profesores y alumnos deberían reunirse en oración en favor de los espíritus que aún estuviesen ligados a los cuerpos que van a ser disecados.

Las ceremonias religiosas posteriores son homenajes, casi siempre simbólicas, mientras que las oraciones y vibraciones mentales anteriores constituirían ayuda eficiente.
Sabemos muy bien que esto aún no es posible en el ambiente materialista en que vivemos.
Sabemos también que muchos profesores y alumnos encogerían los hombros ante lo que estamos diciendo, por considerar nuestra actitud puramente supersticiosa y sin ningún fundamento científico.

Sin embargo, así no piensan los grandes científicos que se interesan por las experiencias espíritas. Y algunos de ellos, como el prof. Paul Gibier, ex-internista de los hospitales de Paris, ayudante naturalista del Museo de Historia Natural y Oficial de la Academia, pueden ofrecernos datos curiosos al respecto.

En su ensayo sobre "Fisiología Trascendente", o "Ensayo sobre la ciencia futura", como él mismo lo llamó, el prof. Gibier nos cuenta lo que le sucedió en una experiencia psíquica realizada en la sala de anatomía.

El libro en que aparece este relato tiene el título de "Análisis de las Cosas", lanzado en traducción portuguesa por la Librería de la Federación Espírita Brasilera.
Uno de los más lúcidos y bellos trabajos sobre el Espiritismo, de orden científico, ya publicados en el mundo.

El prof. Gibier realiza sesiones, casi diariamente, por la noche, para hacer observaciones sobre "la fuerza anímica", en una sala de laboratorio próxima a los anfiteatros de disección de la Escuela Práctica de la Facultad de Medicina de Paris.

Poco antes de la noche de una de las sesiones, realizara estudios de cirugía en un cadáver, en el laboratorio.
Durante los trabajos, que debían producir fenómenos de materialización y efectos físicos, se consiguió muy poco.
El médium se quejaba de influencias, que intentaban dominarlo.
Al retirarse, — cuenta el prof. Gibier, — "de camino, por la calle Lhomond hacia la calle Claude Bernard, fuimos repentinamente agredidos por una lluvia de golpes, que oíamos y sentíamos muy bien, y que alcanzaban principalmente al médium".

Una semana después, se reunían nuevamente, el prof. Gibier y sus amigos, con el médium, en la misma sala.
Apenas entraron allí, comenzaron los fenómenos físicos, de naturaleza violenta. Y poco después el médium era "tomado" por un espíritu vengativo, que intentó agredir al experimentador.
Aún sin experiencia, el prof. Gibier llegó a trabar una lucha con el médium. Sin embargo, cuando recordó, por las instrucciones de una persona "muy al día con esas cosas", tomó una actitud diferente.

A través de las vibraciones y de los pases, consiguió que la entidad se retirase, dejando al médium. Se trataba del espíritu del cadáver disecado, que deseaba vengarse de lo que consideraba una profanación.

Este ejemplo, que nos es dado por un médico, un sabio, un investigador concienzudo y leal, nos muestra que no estamos hablando de duendes o fantasmas y si de principios vitales, que no pueden ser olvidados por profesores y alumnos de medicina.

Dejemos que el propio prof. Gibier explique lo que hay de natural, de positivo, y no de imaginación y superstición, en este problema.

"La vida, tal como la observamos, — dice el maestro, — se muestra en el punto de convergencia de tres principios. O, si prefieres: “El Espíritu animó la Energía y organizó la Materia, para hacer actuar una sobre la otra y dar vida al ser".

En otras palabras, en términos de la Doctrina Espírita: El Espíritu anima al periespíritu, cuerpo espiritual, y este organiza el Cuerpo u organismo material.
Al disecar un cadáver, estamos lidiando con una parte del ser, que, lejos de encontrarse extinto, permanece en todo su poder energético y espiritual.
Podemos hacerlo en beneficio de la ciencia, pero no podemos olvidar el respeto que nos merece el ser espiritual a él ligado.

Tomado del libro “El Hombre Nuevo” de José Herculano Pires.

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