sábado, 13 de noviembre de 2010
HISTORIA DEL PERFUME – Y EL FAMOSO CHANEL # 5
En la prehistoria se encuentra los orígenes de la aromaterapia. Los antiguos habitantes del planeta, para sobrevivir, quemaban entre otras cosas hierbas y maderas de árboles para avivar el fuego, de esta forma el fuego desprendía aromas agradables, lo que consideraron muy valioso, lo hacían para complacer y homenajear con humo (per fumum) a sus dioses en las ceremonias rituales. De ahí el origen de la palabra.
No obstante, la fabricación de perfumes para uso humano comenzó con los egipcios, quienes fueron los primeros perfumistas artesanales de que se tiene noticia y que lograron extraer aromas naturales de los más variados tipos. Los egipcios clasificaron las flores y las hierbas separándolas en diferentes grupos tomando como referencia la naturaleza de sus aromas.
Los aceites y las esencias balsámicas, los ungüentos de perfumes intensos y las resinas diluidas en vino y otros alcoholes eran los más usados en medicina, en la cosmética y para embalsamar a los muertos. Algunos aromas estaban destinados a homenajear a ciertas divinidades: el Sol se homenajeaba por ejemplo con incienso, y la Luna con mirra. Para momificar se utilizaba las maderas de cedro.
Como curiosidad, cuando se abrió la tumba del faraón Tutankamon se hallaron más de tres mil potes con fragancias que aún conservan su olor, a pesar de haber permanecido enterrados por más de 30 siglos. Por aquellos tiempos las egipcias colgaban de sus cuellos pequeños recipientes de barro con sustancias aromáticas y llegaron a creer que el buen olor no sólo seducía a los hombres, sino que ahuyentaba las enfermedades.
De Egipto pasaron a Grecia. Los gimnasios griegos contaban con una parte para el aseo personal, y allí se podían encontrar infinidad de productos fragantes de diferentes formas y colores: talcos que aplicaban en su piel, aceites, resinas mezcladas. Incluso fueron los primeros en comercializar estas sustancias en los mercados, naturalmente, entre un público muy seleccionado.
Los griegos, que consideraban el perfume como un don de Venus, usaban un aroma diferente para cada parte del cuerpo: menta para los brazos, mejorana para los cabellos, aceite de palma para el pecho, tomillo para las rodillas y aceite de orégano para las piernas y los pies, entre otros. La perfumería también se encuentra desde la antigüedad asociada a la ciencia médica. En Grecia, Hipócrates, padre de la medicina, utilizaba pequeños concentrados de perfume para combatir ciertas enfermedades.
Pero fueron los romanos los que, ocupados por un aseo personal diario, lanzaron el consumo de los perfumes a todos los escalones de la sociedad. Elaboraban preparados de aceite para untarse el cuerpo, para perfumar telas y el ambiente.
Con la llegada del Cristianismo, el uso del perfume por parte de las mujeres (mayores consumidoras de perfume a lo largo de la historia) cayó en desuso. Esto, junto con la caída del Imperio Romano, marcó un periodo de declive del desarrollo general en occidente. Fue de nuevo la civilización árabe la que comenzó a experimentar con perfumes tras la aparición de una nueva ciencia, la alquimia.
Uno de los descubrimientos claves fue el hallazgo árabe del alcohol, en el siglo VIII. Aceites y resinas olorosas diluidas en el alcohol revelaron toda la plenitud de sus cualidades aromáticas, dando así origen a perfumes mucho más finos.
Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa.
Por oriente, el perfume es introducido en Japón a través de China, que ya contaba en el s. VI con grandes artesanos de la jardinería natural que destinaban parte de sus cosechas al prensado de pétalos para la fabricación de perfumes. En este país se le concede al perfume un gran poder, y el sentido del olfato, siempre desplazado frente a los otros cuatro, es colocado en la posición que le corresponde. Una de las artes obligatorias que recoge el "Kamasutra" es, precisamente, perfumarse, para así formar una sólida alianza entre olor y amor, favorecedora del encuentro erótico entre sexos.
Aunque en la Edad Media la utilización del perfume quedara relegada gracias a la iglesia, si se siguió usando entre las clases sociales más favorecidas. Como la higiene personal dejaba mucho que desear, las mujeres se perfumaban con fuertes y persistentes aromas, como el ámbar, que alejaban, aparentemente, el mal olor.
Es aproximadamente en el año 1200 cuando tiene lugar el acontecimiento más significativo relacionado con el desarrollo de la industria perfumista tal y como hoy la conocemos. El Rey Felipe II Augusto sorprendió a los perfumistas, que hasta ahora habían trabajado por su cuenta, con una concesión mediante la cual fijaba los lugares de venta de perfumes y reconocía la profesión como tal, así como la utilidad social de estas sustancias. Esta concesión a los artesanos fue apoyada posteriormente, en 1357, por Juan II, en 1582 por Enrique III, y, en 1658, fue ampliada por Luis XIV. Se convierte así Francia en la cuna del perfume.
En el Renacimiento, los avances en la química permiten perfeccionar las técnicas hasta ahora usadas en la extracción del perfume mediante la destilación. Anteriormente el prensado de pétalos y la maceración de las flores eran las únicas técnicas empleadas, pero ahora, este método permitía la separación de las partes volátiles y menos volátiles de las plantas, consiguiéndose diferentes calidades de productos, todos ellos pertenecientes a una misma materia prima.
El siglo XIX aporta la posibilidad de obtener productos aromáticos mediante la síntesis, o sea, la reproducción de los olores naturales y los no naturales. Así por ejemplo, en 1893 se obtiene la ionona, sustancia de olor casi exacto a la flor de la violeta. Con esta técnica queda cubierto uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la estabilidad. Las sustancias obtenidas mediante este procedimiento, aunque no sean naturales, son más estables, menos volátiles, haciendo que el perfume permanezca duradero por más tiempo.
EL AGUA DE COLONIA
Como indica su nombre, este producto (que originariamente se llama Kölnisch Wasser), viene de la ciudad alemana de Colonia y su descubrimiento se debe al perfumista italiano Giovanni Marina Farina (1685–1766), que trabajaba en la perfumería más antigua de la ciudad, aún sigue activa en nuestros días.
Instalado en Colonia, el perfumista concibió un elixir a partir del aceite de bergamota y le bautizó con el nombre de su ciudad residencial. Se trataba de un aroma muy innovador para la época, ya que era una fragancia muy fresca en contraposición a la de los cargados perfumes (sobre todo franceses) que se usaban en aquel entonces. El éxito fue inmediato. Incluso se dice que Luis XV y Luis XVI la adoptaron. Algunos decenios más tarde, el agua de colonia se extendió por todo el mundo.
Asimismo, en sus inicios se le conocía con el nombre de “Agua Milagrosa” ya que se consideraba que tenía poderes curativos, siendo utilizada para el aseo del cuerpo y los malos olores.
De otro lado, la mezcla de aceites esenciales de limón, naranja, bergamota, mandarina, lima, cedro, pomelo y en una combinación secreta de hierbas, hicieron que la Eau de Cologne alcance popularidad en toda Europa,
Francia por ejemplo, fue uno de los principales consumidores, ya que para los oficiales de los ejércitos franceses se convirtió en un artículo de lujo. Ellos mismos propagaron su distribución, pues les mandaban ejemplares a sus esposas, novias y amigos.
La fragancia màs antigua y creada por el italiano Giovanni María Farina a principios del siglo XVIII, la Original Eau de Cologne, fue imitada, copiada y falsificada, de tal forma que no queda mucho de la fórmula original. Hoy en día, el término se ha vuelto mucho más genérico: hablamos más bien de una composición ligera de un perfume o de una fragancia suave y fresca.
El agua de colonia, que encuentra su origen en el siglo XVIII, tuvo un desarrollo un tanto caótico a lo largo de los años. Primero lo adoptaron los más ilustres hombres de la historia, como Napoleón (que usaba varios litros al mes), después lo utilizaron las personas "mayores" y finalmente se puso de moda en todos los hogares.
La colonia tiene ese "no se qué" delicioso que le asegura un puesto importante en nuestras vidas. La antigua agua de colonia era mucho más fuerte. La veíamos en los armarios de nuestras abuelas y nos parecía algo casi mágico.
Hoy en día siguen existiendo aquellas colonias de frascos preciosos y etiquetas inspiradas, pero cuando hablamos de colonia lo que nos viene a la mente es más bien un agua fresca, normalmente en envases grandes y económicos.
Tradicionalmente, se consideraban aguas de colonia las composiciones olfativas que contenían entre un 4 y un 6% de esencias, en relación al 7 a 12% de las eaux de toilette y el 12 a 20% de las aguas de perfume. Su fórmula, esencialmente compuesta de esencias de la familia de los cítricos -naranja, limón, bergamota, pomelo...) añade a estas notas otra de corazón florido (como por ejemplo, de rosa, lavanda o jazmín) así como una nota de fondo amaderada (como el cedro o sándalo). Una mezcla particularmente luminosa, de carácter tan auténtico como mítico.
La perfumería se convirtió con el tiempo en una de las industrias más dinámicas y lucrativas del mundo al unir las fragancias con el frasco,el envoltorio y la publicidad.
Maestros vidrieros importantes fueron René Lalique,que produjo frascos para Guerlain,Orsay,Roser..
y las vidrierías Brosse se ganaron la admiración del mundo a partir de los años 20 con el frasco de Chanel nº 5.
La historia del Chanel No.5
Fue el primer perfume de modisto, rompió moldes por su composición y por el packaging, moderno y absolutamente distinto a lo que se estilaba en aquella época. Corrían los locos años 20 cuando Coco Chanel encargó al perfumista Baux que creara un perfume "que no se pareciera a ninguno". De las muestras que le entregaron, se quedó con la número 5. De esa decisión surgió un mito que hoy sigue más vivo que nunca.
"Una mujer sin perfume es una mujer sin futuro".
Con esa frase determinaba Coco Chanel la importancia que siempre le dio a que cada mujer tuviera su propio aroma. No en vano fue la primera diseñadora de moda en lanzar una fragancia y lo hizo porque, en su forma de entender el estilo y la moda, le parecía que, sin perfume, la imagen de una mujer no era completa.
Fiel a su forma de expresarse, descarada y un punto deslenguada, daba al perfume dos sentidos: como complemento a la propia imagen, a modo de joya intangible que habla como ningún otro accesorio puede hacerlo sobre la personalidad de una mujer y, por otro lado, como arma de seducción. "Ponte perfume donde quieres que te besen", solía decir, probablemente por experiencia... y es que dicen que sus conquistas se cuentan por centenares.
la nueva estética made in chanel
Coco Chanel tuvo mucho que ver en alguno de los cambios más importantes en los cánones estéticos del siglo XX. Para empezar, se cortó el pelo a lo garçon, escandalizando a sabios y profanos del mundo de la moda. Además, tomaba el sol en sus vacaciones en la Costa Azul, comenzando una moda, la de la piel bronceada, que aunqeu parece comenzar a extinguirse casi cien años después, durante mucho tiempo fue sinónimo de belleza y de buena vida.
Después de su primer perfume, que salió al mercado en 1921, aparecieron sus primeros maquillajes: una barra de labios y un colorete, además de una polvera. Por otro lado, el cuerpo femenino vio en ella la salvadora y enterradora de tantos complejos absurdos. Poco voluptuosa de nacimiento, pasó de los rellenos, los corsés y las ballenas y propuso un truco estético -bolsillos blancos en la pechera- que aumentaba visualmente su naturalmente pequeña piotirne , dismulando aquello que, hasta entonces, la moda más belle epoque nunca quiso ocultar.
la historia del perfume Chanel No.5
El No.5 sólo fue el primero de una serie de perfumes que, hasta hoy, no ha dejado de crecer. Como novedad, este primero tuvo una composición rompedora donde, por primera vez y por expreso deseo de la propia Coco, se usaron aromas artificiales, creados en el laboratorio. Por otro lado, aplicó en el packaging de su perfume el gusto por el blanco y negro que triunfaría en su moda, sorprendiendo al mundo entero con una estética que nada tenía que ver con lo que se estilaba en las casas de belleza de la época.
El perfume Chanel No.5 pertenece a la familia floral-aldehído. Sus ingredientes más importantes son el jazmín y nerolí de Grasse, el ylang-ylang de las Islas Comores, la rosa y notas amaderadas de sándalo, vainilla y vetiver. La Maison francesa asegura la calidad de su No.5 controlando y comprando toda la producción anual de jazmín de la región de Grasse, de donde salen las flores más exquisitas de la industria perfumística mundial.
Un hito en la historia del perfume fue el Agua de Hungría,elaborado por la reina Isabel de Hungría en 1370,por ser el primero realizado con alcohol.
El primer perfume que se realizó con fines comerciales data del siglo XIV,
se conoció como Agua de Reina o Agua Admirable,nombre que le dió su creador Johann Maria Farina,italiano que se estableció en la ciudad de Colonia(Alemania),quien creó también el Agua de Colonia 4711,la más antigua de todas las fragancias actuales(1792) que se siguen produciendo,la parte numérica del nombre de la fragancia fue tomada de la casa en la que se producía.
Bueno,y esto es una pequeña parte de la gran historia del perfume,un tema que a mí me parece apasionante porque es un tema con muchas vertientes para estudiar y a mí me parece muy entretenido,espero que os haya gustado.
Fuentes consultadas:
http://www.expocenter.com/perfume/historia.htm
http://artesanoperfumista.obolog.com/historia-perfume-171680
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
TE AGRADECERIA ME DIJERAS CUAL ES TU OPINION SOBRE LO ACABAS DE LEER ?
Y POR FAVOR, DEJA TU HUELLA ANTES DE RETIRARTE, NO PIERDAS EL CAMINO DE REGRESO, QUE LA LUZ UNIVERSAL TE ACOMPAÑE.