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viernes, 19 de agosto de 2011
La sacerdotisa maldita – AMUN - RA
"La sacerdotisa Amen-Ra pidió descansar tranquilamente, quienes rompan su descanso eterno, serán víctimas de su maldición."
La Cultura Egipcia encierra misterios, mitos y creencias extraordinarias, una de esas leyendas famosas gira en torno a la momia de una sacerdotisa egipcia llamada Amen-Ra y la maldición que dejó tras su muerte y posterior momificación.
Vivió alrededor del año mil quinientos antes de Cristo. Cuando murió fue depositada en un bello sarcófago de madera, embalsamada y enterrada en una cripta en Luxor, junto a la ribera del Nilo. Más de tres mil años después, a finales de 1890, cuatro jóvenes adinerados de Inglaterra visitaron las excavaciones que se desarrollaban en ese lugar.
Allí pudieron contemplar el hermoso sarcófago de la princesa recién extraído de la cámara mortuoria.
Pujaron por él hasta que uno de ellos fijó una suma demasiado alta para los demás e hizo que algunos nativos trasladaran la valiosa pieza a su hotel. Horas más tarde, el nuevo propietario del sarcófago se internó solo en las arenas del desierto y no volvió a ser visto jamás. Al día siguiente, uno de sus tres compañeros perdió un brazo tras ser herido accidentalmente por el disparo de uno de sus criados egipcios. La maldición atacó a los dos restantes al volver a Inglaterra: uno descubrió que sus ahorros se habían esfumado; el otro quedó inutilizado por una grave enfermedad y terminó sus días vendiendo cerillas en la calle.
Tiempo después, y tras la racha de infortunios, el sarcófago llegó a Inglaterra dejando un rastro de desgracias. Su nuevo dueño, un empresario del lugar, sería una nueva víctima de la cadena de extraños percances: tres de sus parientes resultaron heridos en un accidente de coche y su casa se incendió. La superstición pudo con el caballero, y donó la pieza al Museo Británico. La supuesta maldición actuó ya durante el transporte del objeto, ya que el camión se puso en marcha de forma inesperada y atropelló a un peatón.
Además, uno de los operarios que lo llevaba se rompió una pierna y otro murió a los pocos días aquejado por una enfermedad desconocida. Los problemas se agravaron cuando el precioso ataúd se colocó en la sala egipcia del museo: los vigilantes escuchaban golpes y sollozos que venían del interior del sarcófago; otras piezas se movían sin causa aparente; se encontró a un guardián muerto durante la ronda y los otros dejaron el trabajo; las limpiadoras se negaban a trabajar cerca de la momia… Por fin se decidió trasladar la pieza al sótano para evitar problemas. No funcionó. Uno de los conservadores murió y su ayudante cayó muy enfermo.
La prensa comenzó a hacerse eco de la maldición. Un reportero hizo una fotografía del sarcófago. Cuando la reveló, había una horripilante cara humana en lugar del pacífico rostro bellamente pintado en la madera. Se dice que, tras contemplar la imagen durante un rato, el fotógrafo se fue a casa y se pegó un tiro. Finalmente, el Museo Británico decidió desprenderse de la “Princesa”. Un coleccionista la compró y, tras la clásica cadena de muertes y desgracias, la encerró en el desván y buscó ayuda.
El llamamiento del asustado caballero fue atendido por Madame Helena Blavatski, toda una autoridad en el mundo y tema esotérico-ocultista de principios del siglo XX. Nada más entrar en la casa sintió como una presencia maligna emanaba del desván. Descartó la idea del exorcismo y suplicó a su propietario que se deshiciera de ella con urgencia
¿Pero quién, en toda Inglaterra, iba a querer comprar una momia maldita? Nadie. Afortunadamente, fuera del país surgió un comprador: un arqueólogo americano que achacó las desgracias a una cadena de casualidades. Se preparó el envío a Nueva York. La noche del 10 de abril de 1912, el propietario consignó los restos mortales de la princesa de Amon-Ra en un barco que se disponía a atravesar el Atlántico,su nombre, R.S.M. Titanic
La enigmática momia de la princesa Amen-Ra ha desaparecido y no se puede encontrar su rastro, al parecer nuevamente encontró descanso eterno y esperemos que esta vez sea hasta la eternidad
Posteado x Cometa Azul
LA MOMIA DEL TITANIC.
La tragedia del Titanic ha sido tan recreada a nivel mundial por diversas películas, que nos da la sensación de haber estado allí cuando ocurrió en las frías aguas del Atlántico Norte, la noche del 14 de abril de 1912, durante la travesía Southampton-Nueva York, cuando el más grande, rápido y lujoso trasatlántico construido en aquella época, se hundió en las profundidades del mar, tras colisionar con un iceberg (enorme masa de hielo). Lo que resulta inexplicable pues se consideraba insumergible.
La catástrofe pasó a ser una leyenda que ha dado pie a numerosas teorías quizás demasiado fantásticas, pero…existe un detalle que muchos desconocen: Aparte de más de 2.000 pasajeros, la tripulación, integrada por 904 miembros, 11.524 piezas individuales, 40 toneladas de alimentos, 12.000 botellas de agua mineral, 7.000 sacos de café, y un cargamento adicional de 5.800 toneladas de carbón, el Titanic trasportaba una momia egipcia. Se trataba del cuerpo embalsamado de una princesa-sacerdotisa de los tiempos de Amenofis IV, también conocido como Akenatón, cuya momia estaba provista de los adornos y amuletos de rigor. En su cabeza tenía un amuleto con la figura de Osiris y la inscripción: “Despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilará a todos aquellos que quieran adueñarse de ti”.
Con esto no pretendemos afirmar que la causa del hundimiento del Titanic se debió a una maldición de los faraones; pero, resulta curioso que la momia que era trasportada en una caja de madera, no hubiese sido depositada en las bodegas del barco, que era el sitio lógico de su ubicación, sino detrás justamente del puente de mando, muy cerca del capitán.
En la historia de las excavaciones en las pirámides egipcias aparecen datos que revelan que muchos de los investigadores y arqueólogos que tuvieron contacto con momias, luego presentaron claras muestras de perturbación mental, mientras que otros enloquecieron, se enfermaron gravemente o se suicidaron. Alejándonos de cualquier presunción de hechos sobrenaturales, recordemos la leyenda de la momia: “Despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilará a todos aquellos que quieran adueñarse de ti”. Y recordemos que iba colocada detrás justamente del puesto de mando de la embarcación.
¿Fue víctima de los influjos de aquella momia el capitán Edward J. Smith? ¿O fue víctima de la maldición de los faraones? No lo sabemos. Quizás el naufragio se debió a desgraciadas circunstancias. Smith era un marino intachable y de gran experiencia, pero durante el desarrollo del trágico hecho actuó extrañamente, en forma desacertada y desconcertante en cuanto al trazado del rumbo, la excesiva velocidad del navío, su actitud autoritaria ante la petición de botes salvavidas, y su demora en dar a conocer el plan de salvamento. El resto ya es historia; el Titanic se fue al abismo y con él arrastró a 1.502 personas y a su extraña pasajera. Si realmente hubo algún misterio, éste se hundió también para siempre. Investigaciones posteriores a la tragedia determinaron que la momia era de la atractiva princesa Amen-Ra, quien vivió en Egipto 5.000 años A. C. y cuyos restos fueron guardados herméticamente por mandato faraónico en una profunda bóveda, en Luxor, a orillas del río Nilo, a fin de que, gracias al misericordioso Osiris pasara al mundo etéreo de los espíritus pacíficos.
Pero, al parecer no fue así, pues los extraños sucesos que se sucedieron entre el ocaso del siglo XIX y el 14 de abril de 1912, vinculados a esta momia, nos inducen a pensar acerca de un terrible poder maligno enquistado en el despojo de su envoltura, que para muchos provocó la espantosa tragedia del Titanic, cuya travesía inicial duraría sólo 6 días, pero que para muchos, el trágico destino o la maldición de los faraones quiso que fuera para siempre, es decir, para no regresar jamás.
La historia de la maldición de la momia de la princesa Amen-Ra es harina de otro costal
Posteado x Cometa Azul
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