BLOGGER TEMPLATES - TWITTER BACKGROUNDS »
Photobucket
Mostrando entradas con la etiqueta Jesus - Haciencvo Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesus - Haciencvo Historia. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de mayo de 2013

EL YO NO PUEDO

EL SIMBOLISMO DE LA CRUZ
La cruz, a decir verdad, no es invención de la religión cristiana ni de su vertiente, la católica sino que, antes de esta, ya se encontraba en otras muchas culturas pre-cristianas, entre ellas la celta y la egipcia. Sus significados son varios, pero entre ellos cabe destacar que significa vida y unión de lo masculino y femenino. Resulta interesante que Odín, el Cristo nórdico se crucifique en sacrificio a sí mismo a un árbol durante nueve noches, atravesado por un espada. También resulta bien significativo que la cruz egipcia Ank sea considerada como el árbol de la vida y que, en efecto, lleve un óvalo en la parte superior. En últimas, los simbolismos del árbol y de la cruz se hallan estrechamente ligados. Pareciera todo ello remitirnos al origen de la vida o a su causa generatriz. Tanto en el árbol como en la cruz ank se puede observar un círculo o un óvalo, mismos que nos remite al círculo o útero gestante de la vida y que, evidentemente, también se observa en la cruz celta. De hecho, el mismo árbol, dibujado en su forma más elemental, esto es, como un círculo u óvalo y un palo también vienen a representarnos la causa de la vida y a las dos fuerzas creadoras en el cosmos. Claro, otra cosa es la compenetración de esas dos fuerzas, el cruce de esas dos fuerzas que, en última síntesis, vienen a formar la cruz. De hecho, el símbolo más arcaico para representar a la fuerza creadora masculina ha sido un palo vertical (|), pero, si esto es así, si este palo vertical representa la fuerza creadora masculina, ¿Cuál sería el símbolo equivalente que podríamos utilizar para representar la fuerza creadora femenina? El círculo o el triángulo con la punta hacia abajo podrían funcionar, pero no es su equivalente, que al tiempo funcione como su antítesis. El opuesto a este símbolo (|) no puede ser otro que la representación de un madero horizontal (–), que viene a representar a la fuerza creadora femenina. Lo masculino ha sido asociado a lo positivo y lo femenino a lo negativo; sin embargo, es de aclarar que esto se debe entender exclusivamente en el ámbito de dos fuerzas contrarias que se necesitan y complementan y que son ambas creadoras, y no en sentidos ajenos que menoscaben el valor de la fuerza creadora femenina . Sea como fuere, tanto madero vertical como horizontal, de manera independiente, representan bastante bien a las dos fuerzas creadoras de la naturaleza. Pero también es cierto que ellas, por sí solas no pueden crear, se necesita que se unan, que haya cruce, que se penetren mutuamente superponiéndose. Es evidente que esta unión, que este cruce, que esta penetración mutua en que se superponen ambos palos, o maderos, forma cruz. Ahora entenderán por qué la cruz es un símbolo de vida. Ahora entenderán por qué la cruz es donde muere el hombre viejo para que emerja a la vida el hombre auténtico, el hombre resurrecto. Siendo el cruce de estos dos maderos lo que propicia el nacimiento, ahora entenderán cual es el madero que es preciso cargar para lograr el segundo nacimiento. Si bien es cierto que la cruz, en su aspecto externo, revestía un significado poco ortodoxo, que era poco apreciada, que se veía como instrumento de castigo, Jesús, colgándose a ella, la convierte en otro tipo de símbolo y hasta la sacraliza. Si bien es cierto que esa cruz, en su aspecto simbólico, era poco apreciada, y que la mujer era poco apreciada, Jesús la reivindica, la defiende y la ama, y la pone delante del hombre como un requisito sin el cual no puede seguírsele. Los que interpretan al pie de la letra un libro simbólico se equivocan, y ese ha sido el error de la mayoría. Jesús el Cristo no sólo nos enseña durante su vida, sino que aun colgado en un madero, a punto de morir, nos sigue enseñando. Jesús el Cristo es algo que todavía el mundo no ha comprendido.
Mt 10,37: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38: y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
Mc 10,17: Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
18: Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
19: Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
20: Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
21: Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
21: Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Lc 9,23: Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
(V.a. Mt 16,24; Mc 8,34).
Algunos afirman que, cuando Jesús cita aquello de tomar la cruz, se refiere a las preocupaciones diarias de la vida, a sus circunstancias difíciles, a sus problemas y al hecho de soportar todo esto con abnegación; sin embargo, la verdad es que todas las personas del mundo tienen problemas y circunstancias nada fáciles de acuerdo al ambiente en que se desenvuelvan y de acuerdo a su estado de conciencia, y todas, o casi todas, tratan de sortear esas circunstancias lo mejor posible. De modo que, de ser así, todas, o casi todas las personas estarían al borde de alcanzar la suprema iniciación, aspecto con el que disertamos. Jesús dice de vender lo que se tiene y enseña que el que no deja padre y madre por él no es digno de él. Y si consideramos que eso es lo que realmente hace tortuosas nuestras vidas, no se puede menos llegar a la conclusión que todo eso no es la cruz, que la cruz es otra cosa. Otros argumentan que se trata de morir a nuestra voluntad para hacer la voluntad de Dios y soportar con paciencia las pequeñas o grandes tribulaciones diarias. Sin embargo, desconocen aquellos que antes de cargar la cruz debe negarse a sí mismo. Este negarse a sí mismo consiste en ya no hacer mi voluntad sino la voluntad del Padre que está en secreto; este negarse a sí mismo consiste en abandonar mis apegos, mis falsos sentimientos, mis ambiciones, mis reacciones y hasta mis propios pensamientos. Tal es el significado y lo que se exige con tal afirmación. Todo ello es lo que forma también esa carga pesada en nuestras vidas; mis apegos, mis iras, mis fornicaciones, mis ambiciones, etc., constituyen eso que amarga nuestras vidas. Y es preciso abandonar eso y negarse a sí mismo. 
Cuando yo niego mis borracheras dejo de arruinar a mi organismo, dejo de hacer el ridículo, dejo de hacer shows en el barrio, dejo de hablar palabras obscenas, dejo de lastimar a mi esposa, a mis hijos, dejo de zaherirlos con palabras fuera de sitio, dejo de quitarles el dinero del pan para botarlo en licores que me dejan dolores de cabeza, dejo de dar mal ejemplo y de arrastrar conmigo a los que juzgo mis amigos para que ellos tengan también la misma desgracia de amanecer desarrapados en calles o cantinas.


Si esta es la cruz a que se refieren ciertos elementos, lo mejor es recortarle un brazo a esa cruz y hasta arrojarla toda, no tomarla nunca.
Así las cosas, es estulto pensar que la cruz son los eventos difíciles de nuestra vida porque todas las personas tienen eventos y circunstancias dolorosas en la vida y todas las personas ponen todo lo que tienen de paciencia y tratan de sortear esas circunstancias lo mejor posible. Esto todo el mundo lo hace todos los días y no por ello han llegado a la suprema iniciación. Es evidente que Jesús pide algo más allá de eso y lo establece como condición a todo aquel que quiera ser su discípulo ¿alcanza a comprender el sentido de esto? La misma biblia nos dice que al vulgo le hablaba en parábolas, mientras que a sus discípulos les revelaba los misterios. No es suficiente con cumplir a cabalidad todos los mandamientos de la ley de Dios y esto, de por sí, ya es para quedar atónito; es decir, no se trata de tener una conducta irreprensible ni de una gran espiritualidad, sino de un mecanismo adicional en que se debe tomar la cruz. Y esto lo sabemos porque la persona que viene corriendo y se inca ante Jesús para interrogarle ha cumplido con todo ello desde su juventud. Y, sin embargo, si quiere convertirse en un seguidor auténtico del Cristo es necesario que haga algo más: que lo deje todo, que se niegue a sí mismo, que cargue su cruz y que, sólo entonces, lo siga. Pero entonces, si la cruz no son las circunstancias difíciles de la vida ni la actitud de paciencia hacia ellas, entonces ¿qué es?
Lc 14,26: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
27: Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
Increíblemente en este pasaje se incluye a la mujer como una de las personas a aborrecer, pero ¿es lógico que yo deba aborrecer a esa persona que amo? ¿A esa mujer por la que el primer hombre quedó deslumbrado y a tal punto que la reconoció como la otra parte de sí y a la que debería unirse? Allá los intonsos literalistas si la rechazan, si la aborrecen y se enclaustran en una piedra. En lo que a nosotros concierne, vemos cómo Jesús hace una acérrima defensa acerca del matrimonio y enseña que sólo por la dureza del corazón Moisés permitió que los hombres las repudiaran. Parece referirse aquí a una cuestión más de apego. Cuando no se puede reconocer que la felicidad está más allá de mis padres, de mis hijos e, inclusive, de mi propia esposa, no sólo se sufre, sino que se está en riesgo de abandonar al Cristo por una persona, por algo efímero. En otras palabras, seguir al Cristo es la renuncia absoluta de todo, el desapego absoluto de todo, hasta de lo más querido. Pero ese desprendimiento no significa dejar de amar. Así las cosas, no se debe aborrecer a la mujer en el sentido en que hemos estado acostumbrados, por el contrario, se la debe amar, cuidar, proteger, convertirla en nuestra reina, en nuestra diosa; ella con una sonrisa lo borra todo, ella con una caricia nos reconforta y nos alimenta. Un hombre y una mujer solos son simplemente dos individuos incompletos, les falta su otra mitad, les falta el signo sagrado de la cruz. Es evidente que en el pasaje del versículo de Lucas esta mujer se entiende por esposa y, en última síntesis, es ella a la que se debe tomar siempre, sin abandonarla nunca. Ella es la cruz escondida bajo la alegoría. A muchos se les hará algo supremamente ridículo y pensarán que todo esto es solo una tonta teoría peregrina. Pero, de hecho, no es la primera vez que a la mujer, o a lo femenino, se le vela bajo el símbolo de la cruz o del madero horizontal; en nuestros tiempos el símbolo femenino oficialmente aceptado es el de una cruz fusionada con un círculo en la parte superior. Es evidente que ningún iniciado podría alcanzar la suprema iluminación ni la liberación final sin el signo de la cruz, sin la crucifixión. El Cristo Jesús cuelga de ella y logra la resurrección, Odín se crucifica a un árbol y consigue el conocimiento de las runas; Buda se sienta al pie del árbol bodhi y logra la iluminación. La esposa del Buda es Yasodhara y la esposa de Odín es Frigg. Entre los egipcios la esposa de Osiris es Isis y entre los vedas la esposa de Rama es su adorada Sita; entre los hinduistas la esposa de Shivá es Párvati, y entre los cristianos Jesús el Cristo es un castrado, sin esposa. Sin embargo, ama y defiende a la mujer, se muestra partidario absoluto del matrimonio y de no darle carta de divorcio y se cuelga a una cruz para lograr la resurrección .
Por supuesto, María Magdalena está allí, antes, durante y después. Y es que el símbolo femenino, en su aspecto más simple, no es otra cosa que un árbol enclavado en la tierra, y de este modo es obvio que todo el que quiera llegar a la iluminación y liberación final debe colgarse de un árbol que, toda vez que está inserto en la tierra, forma cruz. Cruzar es formar cruz. Se cruza un río porque está en orientación horizontal, y se cruza pasando al otro lado, de manera vertical. Se cruzan las plantas y las especies animales porque hay unión sexual; y esa unión sexual, al necesitar la cooperación de lo masculino y lo femenino, forma cruz. La cruz no es sólo un símbolo religioso o espiritual, sino que también representa la muerte, la vida y, muy especialmente, la unión de las dos fuerzas creadoras de la naturaleza, para ser más explícitos, la unión sexual .
Ahora, ¿es posible que el Cristo Jesús hubiera impuesto la condición de tomar la cruz si el mismo no la hubiera tomado ya? No parece ser lo más correcto, del mismo modo como no parece ser correcto que haga defensa del matrimonio y se enclaustre en una piedra. La secuencia de todo esto más bien nos aproxima, por intuición o por inferencia, a la certeza de que se nos ha presentado a un Jesús irreal por más de dos mil años, un Jesús que poco a poco viene a resultar más próximo, un hombre que ama profundamente a la mujer y que reivindica la unión de los dos seres, tal como en el principio.

Dentro de nuestra psicología siempre moran las más aberrantes criaturas del Averno, desde las más grotescas y evidentes hasta las más refinadas y ocultas. El yo “no puedo”, sin duda, pertenece a este último grupo.
En nuestra interrelación con las demás personas siempre surgen circunstancias en las que uno dice no puedo. Sin embargo, es claro que nuestro estudio se orienta al trabajo esotérico. Una vez que recibimos las indicaciones precisas del trabajo esotérico que nos compete, de la obra que debemos  realizar, una vez de que somos conscientes que debemos eliminar uno a uno nuestros defectos, una vez que sopesamos en la balanza, una vez que hacemos nuestras sumas y restas llegamos a la gran y brillante conclusión: NO PUEDO. Y así lo sentimos en todo nuestro ser, no es una mera cuestión intelectual, sino que es una sensación general.
Indiscutiblemente esta forma de pensar es del EGO.
 Es lamentable, supremamente lamentable que los que recién inician estos estudios ignoren la existencia de este sutil pero peligroso agregado psicológico, nada más ni nada menos que aliado y mandadero de uno de los TRES TRAIDORES DEL CRISTO. Aliado del Pilatos interno que siempre se lava las manos, que esquiva, que evade su responsabilidad, que no puede enfrentarse a las situaciones que le competen, que se lava las manos, que entrega al pueblo, que dice que NO PUEDE salvar al Cristo, que NO PUEDE asumir la responsabilidad que le compete única y exclusivamente a él.

Nuestra misión es CONVERTIRNOS EN CRISTOS, y no adorar a un Cristo-estatua incapaz de liberarnos. Nuestra misión es eliminar hasta el último de nuestros defectos, manias, recuerdos, temores, etc. Nuestra misión es no volver a fornicar nunca jamás por toda la eternidad. Nuestra misión es no volver a comer del fruto prohibido del orgasmo (agradable a los ojos, pero que nos distancia de nuestro Íntimo). Nuestra misión es crear los Cuerpos Superiores Exsitenciales del Ser. Nuestra misión es llegar victoriosos hasta la tercera montaña AQUÍ, AHORA Y YA.

¿Eres capaz de lograrlo? Si surge, aun cuando sea por un momento, por una millonésima de segundo un asomo de duda, entonces sabemos, sin duda, que se ha presentado el yo “NO PUEDO”.

Cada uno de nosotros debemos preguntarnos si somos capaces de llegar hasta la tercera montaña. Si la respuesta es NO PUEDO se debe apelar de inmediato al poder ígneo de Devi Kundalini y pedir con fuerza: ¡Divina Madre mía, eliminadme el yo NO PUEDO! Entonces el mismo irá perdiendo fuerza, hasta que finalmente un día muere.
Esto no significa que algunos de esos yoes NO PUEDO (son muchos) no logren huir y camuflarse bajo otros ropajes o en otros sectores de nuestra psicología; sin embargo, al eliminar este ego daremos un paso muy importante en nuestra búsqueda del Ser.

Es posible también que durante todo este tiempo el ego arrecie sus ataques, que los más importantes defectos parezcan unirse para procurar nuestro hundimiento (lo que sin duda es una estrategia de nuestro propio agregado psicológico parar hacernos CREER que definitivamente NO PODEMOS).

Nosotros debemos luchar hasta el fin, CUESTE LO QUE CUESTE. No hay maestro sin caídas. Indudablemente el ego procura hacernos caer al lodo el mayor número de veces para maximizar nuestro sentimiento de impotencia; sin embargo, es preciso levantarnos siempre, oíd bien: SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, CUESTE LO QUE CUESTE.

Después de todo ¿quién tiene más mérito? ¿El que se cae en el fango y se queda llorando su situación, o el que de inmediato se levanta, se sacude sus ropas y continua?

¿Quién tiene más mérito? ¿El que nunca ha caído y se mantiene indemne, siempre vencedor? ¿O el que ha caído mil veces, pero siempre se ha levantado y, con certeza, seguirá levantándose siempre, CUESTE LO QUE CUESTE?
Ambos son guerreros a su manera; sin embargo, simplemente es difícil saberlo. Pero una cosa sí es segura: NOS MERECE MAYOR CONFIANZA EL QUE SE HA LEVANTADO SIEMPRE que el que no ha caído. La razón es simple: No sabemos si el que no ha caído, cuando lo haga, tenga las fuerzas suficientes para levantarse, si su caída suponga una derrota psicológica insuperable.

Aun cuando el ego esté aplastando nuestra cabeza, con púas, contra el fango, no debemos olvidarnos  nunca de nuestra MADRE. Ella obra el milagro, ella obra el prodigio que no lograrían ni mil hombres juntos.
El devoto, sin ella, ESTARÍA PERDIDO

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

miércoles, 1 de mayo de 2013

María Magdalena, la Iglesia católica y el Priorato de Sión


Los historiadores no pueden demostrar la autenticidad de la Biblia ni del árbol genealógico de Jesús. La historia la escriben siempre los vencedores. Cuando se produce un choque entre dos culturas, en los libros de historia se cantan las glorias del vencedor y se denigra al enemigo conquistado. Como dijo Napoleón en cierta ocasión, « ¿Qué es la historia sino una fábula consensuada?». La historia es siempre un relato unilateral de los hechos. Leonardo Da Vinci no es el único que ha intentado decirle al mundo esta verdad. La descendencia real de Jesucristo la han documentado exhaustivamente muchos historiadores en varios libros. Todos estos libros reivindican con fundamento un mismo hecho. Que Jesús tuvo un hijo y que María Magdalena era el vientre en que se perpetuó su linaje real. El Priorato de Sión, en nuestros días, sigue venerando todavía a María Magdalena, como Santo Grial, como rosa y como Madre de la descendiente de Jesús. La verdad es que en la década de 1980 estos libros causaron cierto revuelo. Sus autores incurrieron en algunas interpretaciones criticables de la fe en sus análisis, pero la premisa fundamental es sólida, y lograron acercar al gran público la idea de la descendencia de Cristo. ¿Y cuál fue la reacción de la Iglesia?. De indignación, claro. Pero eso ya se esperaba. En el fondo, se trata de un secreto que el Vaticano había intentado enterrar en el siglo IV. En parte, esa es la razón de las Cruzadas. Recopilar y destruir información. La amenaza que María Magdalena representaba para los hombres de la Iglesia primitiva era potencialmente de unas proporciones enormes. No sólo era la mujer a quien Jesús había encomendado la tarea de fundar la Iglesia, es que era la prueba física de que la recién proclamada santa de la Iglesia había engendrado a un descendiente. Aquella iglesia, para defenderse del poder de Magdalena, perpetuó su imagen de prostituta y ocultó las pruebas de su matrimonio con Jesús, restando así credibilidad a la posibilidad de que hubiera tenido descendencia y de que Jesús fuera, por tanto, un profeta mortal. Las pruebas históricas que avalan todo esto son muy sólidas. Las acusaciones son horrendas, pero se debe comprender las poderosas motivaciones de la Iglesia para llevar a cabo una confabulación de esas proporciones. No habrían sobrevivido nunca si se hubiera hecho público que Cristo había tenido descendencia. Un hijo suyo habría minado cualquier idea de divinidad asociada a él y, por tanto, habría sido el fin de la Iglesia cristiana, que proclamaba ser el único vehículo a través del cual la humanidad podía acceder a lo divino y entrar en el Reino de los Cielos.

Herederos del trono de David

Como encarnación mesiánica de las profecías, Jesús derrocó a reyes, inspiró a millones de personas y fundó nuevas filosofías. Como descendiente de las familias del rey Salomón y el rey David, Jesús estaba legitimado para reclamar el trono del monarca de los judíos. En el Evangelio según san Mateo se nos dice que Cristo pertenecía a la Casa de David, que era descendiente del rey Salomón, rey de los judíos. Al esposar a María Magdalena emparentó con la poderosa Casa de Benjamín. Jesús unió así las dos líneas de sangre, creando una gran fuerza política capaz de reclamar legítimamente el trono y restaurar la línea sucesoria de los reyes tal como existía en tiempos de Salomón.

Crucifixión de Jesús y proscripción de María Magdalena

María Magdalena estaba encinta en el momento de la crucifixión. Para garantizar la seguridad de la hija que nacería, no tuvo otro remedio que huir de Tierra Santa. Con la ayuda del amado tío de Jesús, José de Arimatea, María Magdalena viajó en secreto hasta Francia, conocida entonces como la Galia. Allí, entre la comunidad judía, halló refugio. Y dio a luz a su hija, que llamó Sarah. Las vidas de María Magdalena y de Sarah fueron minuciosamente documentadas por sus protectores judíos. Aquella niña pertenecía al linaje de los reyes de Judea, David y Salomón. Fueron innumerables los estudiosos de esa época que escribieron crónicas sobre los días de María Magdalena en Francia, el nacimiento de Sarah, y sobre el subsiguiente árbol genealógico. Existe un árbol genealógico de Jesucristo y se cree que es una de las piedras angulares de los documentos del Sangreal. Una genealogía completa de los primeros descendientes de Cristo. El linaje de Cristo ha estado en continuo peligro. La Iglesia primitiva temía que si se permitía que el linaje se perpetuara, el secreto de Jesús y Magdalena acabaría aflorando y desafiando los cimientos de la doctrina católica, que necesitaba de un Mesías divino que no hubiera tenido relaciones sexuales con mujeres ni se hubiera casado.

La casa Merovingia

El linaje de Cristo se perpetuó en secreto en Francia hasta que en el siglo V, dio un paso osado al emparentarse con sangre real francesa, iniciando un linaje conocido como la Casa Merovingia. Los merovingios fundaron a París. Esa es una de las razones por las que la leyenda del Grial es tan importante en Francia. Muchas de las misiones vaticanas para encontrar el Santo Grial eran en realidad búsquedas encubiertas para erradicar a los miembros de la familia real. El rey Dagoberto fue aquel rey de Francia que apuñalaron en el ojo mientras dormía. Finalmente asesinado por el Vaticano y por Pipino de Heristal, que estaban confabulados, a finales del siglo VII. Con el asesinato de Dagoberto la dinastía merovingia casi desaparece. Por suerte, su hijo, Sigeberto, logró escapar secretamente al ataque y perpetuó el linaje, que más tarde incluyó a Godofredo de Bouillon, fundador del Priorato de Sión.

Una hermandad secreta

El Priorato de Sión lo fundó en Jerusalén un rey francés llamado Godofredo de Bouillon, en el año 1099, inmediatamente después de haber conquistado la ciudad. Ese rey tenía en su poder un importante secreto, un secreto que había estado en conocimiento de su familia desde los tiempos de Jesús. Temeroso de que se perdiera a su muerte, fundó una hermandad secreta —el Priorato de Sión— a la que encargó la misión de velar por él transmitiéndolo de generación en generación.
Durante sus años en Jerusalén, el Priorato tuvo conocimiento de una serie de documentos enterrados debajo de las ruinas del templo de Herodes, construido a su vez sobre otras más antiguas, las del templo del rey Salomón. Según creían, esos documentos confirmaban el secreto de Godofredo y eran de una naturaleza tan explosiva que la Iglesia no pararía hasta hacerse con ellos. El Priorato juró que, por más tiempo que les llevara, debían recuperar aquellos papeles y protegerlos para siempre, logrando así que la verdad no se perdiera. Supuestamente, durante siglos, el Santo Grial, cajas que contenían documentos antiguos y unos restos humanos, fue el mayor secreto del Priorato y de su paradero nunca se dejaba constancia escrita.
Por motivos de seguridad, se transmitía oralmente a los nuevos senescales en una ceremonia clandestina. Sin embargo, en cierto momento del siglo pasado, empezaron a surgir rumores de que la política del Priorato había cambiado. Tal vez fuera a causa de las nuevas tecnologías, que permitían interceptar conversaciones, pero al parecer juraron no volver a pronunciar el nombre de aquel lugar sagrado. El moderno Priorato de Sión tiene una misión trascendental con una triple responsabilidad. La hermandad debe proteger los documentos del Sangreal, hacer lo mismo con la tumba de María Magdalena y, por supuesto, debe nutrir y proteger el linaje de Jesús, es decir a los pocos miembros de la dinastía merovingia que han sobrevivido hasta nuestra época. Además debe presentar ante el mundo los miles de documentos antiguos como pruebas científicas que demuestran la falsedad de los testimonios que aparecen en el Nuevo Testamento. Para poder transmitirse el secreto entró en juego la clave de bóveda. Cuando uno de los cuatro miembros más destacados moría, los otros tres escogían de entre los escalafones inferiores a un candidato para ascenderlo a senescal. En vez de decirle dónde se escondía el Grial, le planteaban unas pruebas mediante las que debía demostrar al superarlas o no, si era o no merecedor de aquella dignidad.
Ese tipo de pruebas estaban a la orden del día en las sociedades secretas. Las mejores conocidas eran las de los masones, y con ellas sus miembros ascendían a niveles más altos, si demostraban que eran capaces de guardar un secreto, y practicar una serie de rituales y pruebas de mérito que duraban años. Las pruebas eran cada vez más duras a medida que ascendía y si las superaba, el candidato alcanzaba hasta el grado trigésimo segundo de la masonería. La clave de bóveda era una de esas pruebas. Si el senescal propuesto lograba abrirla, se hacía digno de recibir la información secreta.
Los Grandes Maestres del Priorato tenían también que haber sido prominentes figuras públicas con sensibilidad artística. Buena prueba de ello había quedado demostrado hacía unos años con el descubrimiento, en la Biblioteca Nacional de París, de unos papeles que pasaron a conocerse como Los Dossiers Secrets. No había historiador especializado en los templarios, ni apasionado del Santo Grial, que no los hubiera leído. Catalogados bajo el código 4° lm1 249, los dossieres secretos habían sido autenticados por numerosos especialistas, y confirmaban de manera incontrovertible lo que los historiadores llevaban mucho tiempo sospechando, que entre los Grandes Maestres del Priorato estaban algunos de los personajes más cultivados de la historia como Leonardo da Vinci, Botticelli, Isaac Newton, Víctor Hugo y, más recientemente, Jean Cocteau, el famoso y polifacético escritor parisino. La flor de lis, combinada con las iniciales P. S., es la divisa oficial, el escudo de armas, el emblema de esta hermandad. Se llaman a sí mismos Priorato de Sión. Tienen su sede en Francia y atraen a influyentes miembros de toda Europa. De hecho, son una de las sociedades secretas activas más antiguas del mundo. Leonardo da Vinci presidió el Priorato entre 1510 y 1519 en calidad de Gran Maestre de la hermandad.
Los priores comparten como vínculo fraternal histórico, su fascinación por la iconografía de María Magdalena, a quién llaman la diosa, las deidades femeninas, el paganismo, y su desprecio por la Iglesia. La creencia en la divinidad femenina está muy bien documentada a lo largo de la historia del Priorato. Es más que un culto. Son conocidos por ser los guardianes de un antiguo secreto, que los hizo inmensamente poderosos.

Los caballeros Templarios

Eran guerreros. Una sociedad religioso-militar. Sus iglesias y sus bancos eran sus plazas fuertes. Los templarios inventaron el concepto de banca moderna. Para la nobleza europea, viajar con oro era peligroso, por lo que los caballeros de la orden les permitían depositarlo en la iglesia del Temple más cercana y retirarlo en cualquier otra, en cualquier punto de Europa. Lo único que necesitaban era acreditarse mediante la documentación correcta, y pagar una comisión. Fueron los primeros cajeros automáticos. Se cree que su misión era proteger Tierra Santa. Eso es un error frecuente. La idea de la protección de los peregrinos era el disfraz bajo el que los templarios llevaban a cabo su misión. Su verdadero objetivo en Tierra Santa era rescatar los documentos enterrados debajo de las ruinas del templo. Para poder rescatarlos, el Priorato de Sión creó un brazo armado, un grupo de nueve caballeros llamado la Orden de los Caballeros Pobres de Cristo y del templo de Salomón. Más conocidos como los Caballeros Templarios. Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero en lo que todos los estudiosos coinciden es en que sí encontraron algo enterrado en las ruinas... algo que les hizo ricos y poderosos más allá de lo imaginable. Los caballeros informaron al rey que necesitaban de algún lugar donde guarecerse y le pidieron permiso para instalarse en los establos que había bajo las ruinas del templo. El rey Balduino lo concedió, y los caballeros ocuparon como residencia aquel devastado lugar de culto.

El Sancta sanctórum

Se creía que los documentos que buscaba el Priorato estaban enterrados en aquellas ruinas, bajo el Sancta sanctórum o cámara sagrada. Durante casi una década, los nueve caballeros vivieron en aquellas ruinas, excavando en secreto entre los escombros. Al fin habían encontrado lo que estaban buscando. Sacaron el tesoro del templo y regresaron a Europa, donde su influencia pareció acrecentarse de la noche a la mañana. El papa Inocencio II dictó una insólita bula papal por la que se concedía a los caballeros un poder ilimitado y se los declaraba «una ley en sí mismos», un ejército autónomo, independiente de cualquier interferencia de reyes o clérigos, de cualquier forma de poder político o religioso.
Con su recién adquirida carta blanca otorgada por el Vaticano, los templarios se expandieron a una velocidad de vértigo, tanto en número como en peso político, acumulando la propiedad de vastas extensiones de tierra en más de doce países. Empezaron a conceder créditos a casas reales arruinadas y a cobrar intereses, estableciendo de ese modo el precedente de la banca moderna e incrementando aún más su riqueza y su influencia.

El Santo Grial

Durante más de mil años han circulado leyendas sobre este secreto. Toda la serie de documentos que revelan el secreto se conocen con el nombre de Sangreal. Godolfredo de Bouillon ordenó a los templarios recuperar estos documentos del Templo de Salomón para demostrar los vínculos hereditarios de los merovingios con Jesucristo. El Sangreal tiene que ver con la sangre real de Jesús y María Magdalena. La palabra Sangreal ha evolucionado hasta formar un término más moderno, el Santo Grial. Se creía que el Santo Grial era un cáliz y una serie de documentos que revelan un oscuro secreto. Pero los documentos son sólo la mitad del tesoro. Si esos documentos dieron tanto poder a los templarios fue porque descubrían la verdadera naturaleza del Grial.
Siempre se había creído que el Santo Grial era el cáliz en el que Jesús había bebido durante la última cena y con el que, posteriormente, José de Arimatea había recogido la sangre que le brotaba del costado en el momento de la crucifixión. Según el Priorato de Sión, el Santo Grial no es en absoluto un cáliz. Aseguran que la leyenda del Grial, que afirma que se trata de una copa, es de hecho una ingeniosa alegoría. Es decir, que la historia del Grial usa el cáliz como metáfora de algo mucho más poderoso, incluyendo sus referencias simbólicas a la divinidad femenina.
El Santo Grial fue probablemente el tesoro más buscado de la historia de la humanidad. Suscito leyendas, provocó guerras y búsquedas que han durado vidas enteras. ¿No sería absurdo que hubiera sido un cáliz?. De ser así, entonces habría habido otras reliquias que hubieran despertado un interés similar y hasta superior, como la corona de espinas, la cruz de la crucifixión, el título o inscripción INRI sobre la cruz, cosa que no ha sucedido, a lo largo de la historia. Se creía que el Grial estaba en algún lugar indeterminado de Inglaterra, enterrado en una cámara oculta, bajo una de las muchas iglesias de la Orden del Temple, y que había estado ahí escondido al menos desde el año 1500.
La época del Gran Maestro Leonardo da Vinci y que el Priorato, para mantener en secreto sus valiosísimos documentos, se había visto obligado a trasladarlos muchas veces. Hoy en día los historiadores plantean que, desde su llegada a Europa procedente de Jerusalén, el Grial había cambiado de sitio en al menos seis ocasiones. La última vez que fue avistado fue en 1447, cuando numerosos testigos oculares describieron un fuego que se declaró y casi destruyó los documentos, antes de que estos fueran trasladados en cuatro enormes arcones, tan pesados que para moverlos hicieron falta dieciséis hombres.
Después de aquello, nadie declaró haber vuelto a ver el Grial. Lo único que persistió fue el rumor ocasional de que estaba escondido en Gran Bretaña, la tierra del rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda. Fuera cual fuera la realidad, había dos hechos indiscutibles: Leonardo da Vinci conocía el paradero del Grial y probablemente, en la actualidad, ese lugar seguía siendo el mismo. Por tal motivo, los apasionados del Grial siguieron escrutando la obra pictórica y los diarios de Leonardo con la esperanza de desentrañar alguna pista secreta sobre su actual ubicación. Algunos aseguraron que el fondo montañoso de La Virgen de las rocas se correspondía con la orografía de una serie de colinas cavernosas que se encontraban en Escocia.
En el extraño mundo de los buscadores modernos del Grial, Leonardo da Vinci seguía siendo el mayor enigma por resolver. Su obra artística parecía siempre a punto de revelar un secreto, y sin embargo, lo que fuera que ocultaba permanecía oculto, tal vez bajo una capa de pintura, tal vez codificado a la vista de todos, o tal vez en ningún sitio. Quizá la gran cantidad de atractivas pistas no fuera más que una promesa hueca dejada para frustrar al curioso y provocar esa sonrisa en el rostro de la Mona Lisa. Circulaba el rumor de que el Priorato había jurado volver a trasladar a Francia el Grial, pero no había ninguna prueba histórica que indicara que eso había sucedido. E incluso en el caso de que la hermandad hubiera logrado traer el Santo Grial hasta Francia, el número 24 de la Rué Haxo, junto a unas pistas de tenis, no parecía un lugar lo bastante noble para su definitivo descanso. El Grial simboliza a la diosa perdida. Las leyendas de las búsquedas caballerescas del Grial perdido, eran en realidad historias que explicaban las hazañas para recuperar la divinidad femenina. Los caballeros hablaban en clave para protegerse de una Iglesia que había subyugado a las mujeres, prohibido a la diosa, quemado a los no creyentes y censurado el culto pagano a la divinidad femenina. La historia del Grial está en todas partes, pero oculta. Cuando la Iglesia prohibió hablar de la repudiada María Magdalena, su historia tuvo que empezar a transmitirse por canales más discretos... canales llenos de metáforas y simbolismo. El mundo de las artes. La reproducción de La última cena es un ejemplo perfecto. Algunas de las más destacadas obras pictóricas, literarias y musicales nos hablan secretamente de la historia de María Magdalena y de Jesús.
Las obras de Leonardo da Vinci, de Botticelli, de Poussin, de Bernini, de Mozart, de Víctor Hugo. En todas latía el intento por restaurar el culto a la prohibida divinidad femenina. Leyendas clásicas como las de Sir Gawain y el Caballero Verde, el Rey Arturo o la Bella Durmiente eran alegorías del Grial. El jorobado de Notre Dame, de Víctor Hugo, y La flauta mágica de Mozart estaban llenas de simbología masónica y de secretos. Una vez abrimos los ojos al Santo Grial, lo captamos por todas partes. En pinturas, en piezas musicales, en libros, en los parques temáticos, en las películas más populares y hasta en los dibujos animados.

El papa Clemente V

A principios del siglo XIV, la autorización del Vaticano había permitido que los templarios amasaran tal poder que el papa Clemente V decidió que había que hacer algo. Con la colaboración del rey francés Felipe IV, el Papa ideó un ingenioso plan para neutralizar a los Caballeros de la Orden del Temple y hacerse con sus tesoros, pasando de paso a obtener el control sobre sus secretos. En una maniobra militar digna de la CIA, Clemente envió órdenes selladas a todos sus soldados, distribuidos por todo el territorio europeo, que no debían abrirse hasta el viernes 13 de octubre de 1307. Al amanecer de aquel día, los documentos sellados se abrieron y revelaron su sobrecogedor contenido.
En aquellas cartas, el Papa aseguraba que había tenido una visión de Dios en la que le advertía de que los templarios eran unos herejes, culpables de rendir culto al demonio, de homosexualidad, de ultraje a la cruz, de sodomía y demás comportamientos blasfemos. Y Dios le pedía al Papa que limpiara la tierra, que reuniera a todos los templarios y los torturara hasta que confesaran sus pecados contra Dios. La maquiavélica operación de Clemente funcionó con total precisión.
Aquel mismo día se detuvo a gran número de caballeros de la orden, se les torturó y fueron quemados en la hoguera acusados de herejes. En la cultura moderna aún persistían ecos de aquella tragedia; el viernes trece seguía considerándose día de mala suerte en muchos sitios. La orden de los templarios fue casi destruida durante la Inquisición, la Iglesia acusaba a los templarios de todo tipo de herejías. Inventaban toda clase de cargos contra ellos. Los condenaban por sodomía, por orinarse sobre la cruz, por rendir culto al diablo, la lista era extensa. Y en esa lista se incluía la veneración a falsos ídolos. Especialmente, la Iglesia acusaba a los templarios de celebrar en secreto ritos en los que veneraban una cabeza de piedra... Siguen existiendo, bajo diversas denominaciones.
A pesar de las falsas acusaciones de Clemente, que hizo todo lo posible por aniquilarlos, los templarios tenían poderosos aliados y algunos lograron escapar de las purgas vaticanas. El verdadero objetivo del Papa eran los poderosos documentos que habían hallado y que en apariencia eran su fuente de poder, pero nunca los encontró. Aquellos documentos llevaban ya mucho tiempo en manos de arquitectos clandestinos de los templarios, los miembros del Priorato de Sión, cuyo velo de secretismo los había mantenido a salvo de la masacre vaticana. Pero al ver que la Santa Sede iba cerrando cada vez más el cerco, el Priorato sacó una noche los documentos de la iglesia de París donde los escondían y los llevó a unos barcos templarios anclados en La Rochelle. — ¿Y adonde los llevaron?. La respuesta a ese misterio sólo la tiene el Priorato de Sión. Como esos documentos siguen siendo fuente de constantes investigaciones y especulaciones, se cree que han sido cambiados de sitio varias veces. Hoy en día, las conjeturas apuntan a que se encuentran en algún lugar del Reino Unido.

La Última Cena

Está perfectamente documentado que Leonardo era un ferviente devoto de los antiguos cultos a María Magdalena. Su famoso fresco La última cena, es uno de los más sorprendentes homenajes a la divinidad femenina. Pues hay símbolos ocultos en sitios inimaginables. En La última cena aparecen trece hombres, seis discípulos a la izquierda y seis a la derecha y Jesús en el medio. El discípulo que está sentado en el puesto de honor, a la derecha del Señor es hombre o mujer?.
Al estudiar el rostro y el cuerpo, surge una oleada de desconcierto. Aquella persona tenía una larga cabellera pelirroja, unas delicadas manos entrelazadas y la curva de unos senos. Era, sin duda... una mujer. — ¡Es una mujer! No es un error. Leonardo sabía pintar muy bien y diferenciaba perfectamente entre hombres y mujeres. No podemos apartar la vista de aquella mujer sentada junto a Cristo. «En la última cena se supone que había trece hombres. ¿Quién es entonces esa mujer?» Aunque habíamos visto muchas veces aquella pintura, nunca nos había llamado la atención aquella evidente disonancia. Nadie se fija. Nuestras ideas preconcebidas de esta escena son tan fuertes que nos vendan los ojos y nuestra mente suprime la incongruencia. Es un fenómeno conocido como escotoma. El cerebro lo hace a veces con símbolos poderosos. La mujer a la derecha de Jesús es joven y de aspecto puro, con un rostro discreto, un hermoso pelo rojizo y las manos entrelazadas con gesto sereno, es María Magdalena la mujer capaz de destruir ella sola a la Iglesia. En La última cena prácticamente le está gritando al mundo que Jesús y Magdalena son pareja. —Fíjese en que uno va vestido casi como reflejo perfecto del otro. Las dos figuras del centro de la obra. Las ropas tienen los colores invertidos. Jesús lleva la túnica roja y la capa azul, mientras María Magdalena lleva una túnica azul y una capa roja. «El Yin y el Yang.» —Y si vamos ya a matices más sutiles, vea que Jesús y su esposa aparecen unidos por la cadera e inclinados en direcciones opuestas, como si quisieran crear claramente un espacio negativo entre ellos. La inequívoca forma de la V en el punto focal de la obra. Era el mismo símbolo, del cáliz y del vientre femenino. —Finalmente, si miramos a Jesús y a Magdalena como elementos de la composición más que como personas, veremos una letra del abecedario, ahí, destacada en el centro de la pintura, el trazo de una enorme y perfecta letra M. Los teóricos de las conspiraciones dicen que es la M de matrimonio o de María Magdalena, pero, nadie lo sabe a ciencia cierta.
Otras pinturas con la M.
Hay innumerables obras que contienen esa misma letra oculta de un modo u otro, ya sea en filigranas, en pinturas ocultas debajo de otras o en alusiones compositivas. La más ostentosa, claro, es la que hay grabada en el altar de Nuestra Señora de París, en Londres, diseñada por un anterior Gran Maestre del Priorato de Sión, Jean Cocteau. La M oculta es intrigante, pero nadie la pone como prueba de que Jesús y María Magdalena estaban casados. Aunque ese matrimonio está documentado en la historia. Es más, que Jesús fuera un hombre casado es mucho más lógico. Lo que es raro es la visión bíblica que tenemos de él como soltero. Esto porque Jesús era judío y las pautas sociales durante aquella época prácticamente prohibían que un hombre judío fuera soltero. Según la tradición hebrea, el celibato era censurable y era responsabilidad del padre buscarle una esposa adecuada a sus hijos. Si Jesús no hubiera estado casado, al menos alguno de los evangelios lo habría mencionado o habría ofrecido alguna explicación a aquella soltería excepcional.

Walt Disney

Había dedicado su plácida existencia a trabajar para transmitir la historia del Santo Grial a las futuras generaciones. A lo largo de toda su vida a Disney lo consideraron siempre como «una versión moderna de Leonardo». Los dos se adelantaron mucho a su tiempo, los dos fueron artistas extraordinariamente dotados, miembros de sociedades secretas y notorios bromistas. Al igual que en el caso de Leonardo, a Walt Disney le encantaba incluir mensajes ocultos y símbolos en sus obras. Para el ojo entrenado del experto en simbología ver alguna de las primeras películas de Disney era quedar sepultado bajo un alud de alusiones y metáforas.
La mayor parte de sus mensajes trataban de la religión, de la mitología pagana y de las historias de la diosa sometida. No es casualidad que retomara los cuentos de la Cenicienta, la Bella Durmiente y Blancanieves; en las tres se trata el tema de la encarcelación de la divinidad femenina. Además, a nadie le hace falta saber mucho de simbología para entender que Blancanieves —una princesa que cayó en desgracia tras darle un bocado a una manzana envenenada— representa una clara alusión a la caída de Eva en el Jardín del Edén. Ni que la princesa Aurora de La Bella Durmiente —«Rosa», en nombre clave, y escondida en la espesura del bosque para protegerse de las garras de la bruja malvada, es la historia del Grial contada a los niños. A pesar de su imagen de seriedad corporativa, la factoría Disney ha mantenido siempre ese elemento fresco y desenfadado, y los creadores se divierten incorporando símbolos secretos a sus producciones. La Sirenita, por ejemplo, era un cautivador tapiz de símbolos espirituales relacionados hasta tal punto con la diosa que no podía ser obra del azar. El cuadro que decora el hogar submarino de Ariel no es otro que Magdalena Penitente, la famosa pintura de Georges de la Tour del siglo XVII. Un homenaje a la denostada María Magdalena, muy adecuado, por otra parte, teniendo en cuenta que la película resultaba ser un collage de noventa minutos con claras referencias simbólicas a la santidad perdida de Isis, de Eva, de Piscis, la Diosa pez y, reiteradamente de María Magdalena. El nombre de la sirenita, Ariel, poseía estrechos vínculos con la divinidad femenina, y en el Libro de Isaías era sinónimo de «La ciudad santa sitiada». Estaba claro, además, que el hecho de que la sirenita fuera pelirroja tampoco era casual.

Francois Mitterrand

Mitterrand fue un hombre osado. Se decía que el anterior presidente de Francia, que había encargado la construcción de la pirámide, tenía «complejo de faraón». Responsable máximo de haber llenado la ciudad de obeliscos, obras de arte y objetos procedentes del país del Nilo, Francois Mitterrand sentía una pasión tan desbocada por la cultura egipcia que sus compatriotas seguían llamándolo «La Esfinge». Un hombre del que se rumoreaba que se movía en círculos secretos, un hombre cuyo legado final a París fue La Pirámide. Al final del túnel del Passage Richelien se encuentra el monumento más misterioso de París, concebido y encargado en la década de 1980 por la esfinge en persona, Francois Mitterrand.
La pirámide. El nuevo acceso al Louvre se ha hecho casi tan famoso como el mismo museo. La polémica y ultramoderna pirámide de cristal diseñada por I. M. Pei, el arquitecto americano de origen chino, seguía siendo blanco de burlas de los más puristas, que creían que destrozaba la sobriedad del patio renacentista. Para sus críticos, la pirámide de Pei era como una uña arañando una pizarra. Sin embargo, también había admiradores que elogiaban aquella pirámide de cristal de más de veinte metros de altura y veían en ella la deslumbrante fusión de las estructuras antiguas con los nuevos métodos —un vínculo simbólico entre lo nuevo y lo viejo—. Aquella pirámide había sido construida por deseo expreso de Mitterrand con 666 paneles de cristal, ni uno más ni uno menos, curioso empeño que se había convertido en tema de conversación entre los defensores de las teorías conspiratorias, que aseguraban que el 666 era el número de Satán.
La pirámide inversa. El "Carrusel del Louvre", es un enorme circulo de césped rodeado en su perímetro por setos bien cortados. En la zona de césped el subsuelo horadado alberga los monumentos más atípicos de la ciudad. En el centro se hunde en la tierra como un abismo de cristal, la Pirámide Inversa hacía la zona subterránea del Louvre. La Pirámide Inversa o "El Cáliz" es una enorme claraboya invertida que cuelga del techo como una estalactita en una sala grande contigua del sótano. Está pirámide es un asombroso perfil triangular hecho de cristal colgando desde las alturas a más de dos metros del suelo.
La pirámide miniatura. Justo debajo de la pirámide inversa, en el suelo de la sala grande, se ve una diminuta estructura, la Pirámide miniatura de apenas un metro de altura. La única construcción hecha a pequeña escala en tan inmenso complejo.

La tumba de María Magdalena

Iluminadas con la luz tenue del sótano, las dos pirámides se enfrentan y sus puntas casi se tocan. "El Cáliz" encima, "La Espada" debajo. La Pirámide miniatura sobresale del suelo como la punta de un iceberg, como el ápice de un enorme sala piramidal sumergida, como una cámara oculta. Al alzar los ojos al cielo, desde allí, a través de los cristales, en noches claras, se observa un firmamento cuajado de estrellas.
En un monolítico palacio renacentista convertido en el centro de arte más famoso del mundo, en El Museo del Louvre, descansa la diosa María Magdalena.


Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

Jesús y María Magdalena: ¿Tenían ellos un matrimonio secreto?

 

Sra. Jesús

¿Ha estado la historia equivocada por 2000 años-hubo una Sra. Jesucristo? En, “La tumba de la familia de Jesús,” (El documental de televisión de Discovery Channel) el director Simcha Jacobovici afirma que hay “evidencia” de que Jesús y María Magdalena ciertamente estaban casados y tuvieron un hijo llamado Judá.

Jacobovici no es el primero en postular una posible relación romántica entre Jesús y María. La película, La Ultima Tentación de Cristo, y libros tales como Holy Blood, Holy Grail, y El Código Da Vinci, hicieron central la relación secreta entre Jesús y María para sus temas.
El Código Da Vinci empieza con una página de hechos que hace a la novela de ficción parecer ser verdad en todas sus afirmaciones. El libro ha roto todos los records en la lista de más vendidos del New York Times, y ha sido seguido por una exitosa película. La ingenuidad del autor Dan Brown de entretejer los hechos con ficción ha convencido a muchos lectores de que Jesús y María Magdalena realmente estuvieron casados y tuvieron un hijo Pero es esta afirmación romántica solamente promocionada exageradamente para vender libros y películas, o es apoyada por evidencia histórica.

María Misteriosa

Antes de que examinemos la evidencia de un posible romance entre Jesús y María Magdalena, miremos dentro de esta persona María de un pequeño pueblo de Galilea Magdala. Para comenzar preguntamos, ¿Qué documentos antiguos arrojan luz sobre el personaje de ella y su relación con Jesús de Nazaret?

Los evangelios del Nuevo Testamento son los registros escritos más antiguos de María Magdalena. En los evangelios María es descrita como una mujer quien Jesús sano de la posesión de un demonio. Los evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) presentan a María como una seguidora de Jesús quien escuchaba sus enseñanzas, brindaba apoyo financiero, fue testigo de su crucifixión, y tres días después la primera en verlo vivo.

Algunos han dicho que María Magdalena era una prostituta, pero ninguno de los apóstoles ni la iglesia temprana hablan de ella como más que una de los discípulos cercanos a Jesús. La idea de que ella era una prostituta se originó en el siglo sexto, cuando el Papa Gregorio I la identifico como ambas la mujer que se habla en Lucas 7:37, y la mujer quien lavó los pies de Jesús con su cabello.
A pesar de que la consideración del papa fue probablemente influenciada por el hecho de que Jesús había sacado siete demonios fuera de ella, ningún erudito bíblico es capaz de hacer la conexión de María Magdalena con la mujer del pasaje de Lucas. Adicionalmente, los evangelios del Nuevo Testamento ni siquiera dan indicios de algo romántico o sexual entre Jesús y María.

Entonces, ¿de donde toman la idea las teorías de conspiración? ¿Por qué todas las especulaciones? Para eso nos devolvemos a documentos escritos 100-200 años después de los evangelios del Nuevo Testamento por un culto no cristiano llamado los gnósticos Estos escritos no son parte del Nuevo Testamento, y fueron rechazados por los primeros cristianos como herejes. Aquellos que escribieron de una relación romántica entre Jesús y María citan algunos pasajes de dos de aquellos escritos, el evangelio de María y el evangelio de Felipe. Veamos esos pasajes.

El Evangelio de María (Magdalena)

La idea de que María Magdalena era especial para Jesús es tomada principalmente del evangelio de María. Este evangelio gnóstico no es parte del Nuevo Testamento, y fue escrito por un autor desconocido en la última mitad del segundo siglo, o cerca de ciento cincuenta años después de la muerte de Jesús. Ningún testigo presencial, incluyendo María, habría estado vivo para el tiempo en que fue escrito (cerca de 150 D.C). Esa fecha tardía significa que el evangelio de María no pudo haber sido escrito por un testigo presencial de Jesús, y nadie sabe quién lo escribió.
Un versículo en el evangelio de María se refiere a María Magdalena como el discípulo preferido de Jesús, diciendo que él amaba a María “mas que a nosotros (es decir, sus discípulos).” En otro versículo Pedro supuestamente le dice a María, “Hermana, nosotros sabemos que el salvador te ama más que cualquier otra mujer.” Aún nada escrito en el evangelio de María habla de un romance o relación sexual entre María Magdalena y Jesús.

El Evangelio de Felipe

El Código Da Vinci basa sus afirmaciones de que Jesús y María estaban casados y tuvieron un hijo principalmente en un versículo solitario en el evangelio gnóstico de Felipe que indica que Jesús y María eran “compañeros”. Este versículo se lee: (paréntesis aparecen donde palabras del documento están perdidas o ilegibles)
“Tres mujeres siempre caminaban con el maestro: María su madre, (  ) hermana, y María Magdalena, quien es llamada su compañera (koinonos). Pues “María” es el nombre de su hermana, su madre y su compañera (koinonos).”
En El Código Da Vinci, el experto en ficción Sir Leigh Teabing ofrece que la palabra para compañera (koinonos) podría significar esposa. Pero según estudiosos, eso es una interpretación improbable. Para empezar, la palabra generalmente usada para esposa en el Nuevo Testamento griego es “gune”, no “koinonos”. Ben Witherington III, escribiendo en una reseña bíblica arqueológica, dirigió este punto de vista:
“Hubo otra palabra griega, gune, la que hubiera hecho esto claro. Es mucha mas probable que koinonos aquí signifique “hermana” en el sentido espiritual  que es como es usado en otros sitios en esta clase de literatura. En cualquier caso, este texto no dice claramente o incluso sugiere que Jesús estaba casado, mucho menos casado con María Magdalena.”[1]
Hay también un solo versículo en el evangelio de Felipe que dice que Jesús besó a María.
“La compañera de  es María Magdalena. El  ella mas que  los discípulos,  la besó a menudo en su . El otro …. le dijo a él, “¿Por qué la amas a ella más que a todos nosotros?”
Saludar a los amigos con un besó era común en el primer siglo, y no tenía connotación sexual. La profesora Karen King explica en su libro El Evangelio de María Magdalena, que el beso en Felipe probablemente fue un beso puro de hermandad.
Pero quizás más importante es el hecho de que el evangelio de Felipe fue escrito por un autor desconocido cerca de 200 años después de los relatos testigos del Nuevo Testamento

También es importante notar que, aparte de estos pocos pasajes cuestionables, no hay otro documento histórico que incluso insinué que Jesús y María tuvieron una relación romántica. Ningún historiador secular, historiador judío, o un historiador de los primeros cristianos escriben incluso una pizca sobre tal relación. Y puesto que ambos el evangelio de María y el evangelio de Felipe fueron escritos 100-200 años después de Cristo por autores desconocidos, sus declaraciones  sobre Jesús y María necesitan ser evaluadas en contexto tanto de la historia contemporánea y de los más tempranos documentos del Nuevo Testamento

Veredicto de los Eruditos

Pero ¿podría la iglesia primitiva haber destruido evidencia en su intento de reescribir la historia de Jesús? Por supuesto eso es lo que Jacobovici, Brown, y una multitud de otros sensacionalistas están diciendo. Pero ¿están de acuerdo los eruditos?

Un artículo de la revista Newsweek resumiendo las opiniones de los principales estudiosos, rotundamente afirma que la noción de que Jesús y María Magdalena estaban casados no tiene bases históricas.[2] Quizás los gnósticos sintieron que el Nuevo Testamento era un poco tímido en romance y decidieron darle un poco de sabor. Cualquiera que fuese la razón, estos aislados y oscuros versos escritos 100-200 años después de Cristo no son mucho para basar una     teoría de conspiración en ellos. Interesante lectura quizás, pero definitivamente no historia.

Pero algunos permanecen sin convencerse. Quizás ellos solo quieren hacer la historia más interesante. El galardonado periodista de la televisión Frank Sesno preguntó a un panel de eruditos de historia sobre la fascinación que la gente tiene con las teorías de conspiración. El profesor Stanley Kutler de la Universidad de Wisconsin respondió, “Nosotros todos amamos los misterios—pero amamos más las conspiraciones.”[3]

Quizás todas las exageraciones sobre Jesús y María tienen que ver mas con antagonismos al cristianismo tratando de humanizar al hombre a quien los cristianos desde el puro comienzo han llamado “Dios”. (Para leer más sobre como los primeros cristianos vieron a Jesús ver “La Risa de Mona Lisa”). Por ejemplo, el apóstol Pablo dijo de Jesucristo:
“quien, siendo por naturaleza Dios, no trató de aferrarse al hecho de ser igual a Dios,  sino que se vació de sí mismo y se redujo a la condición de un esclavo haciéndose igual a los hombres.” (Filipenses 2:6-7a)
Juan, un testigo presencial, y uno de los discípulos más cercanos, dijo de él,
“En el principio la palabra ya existía. Él estaba con Dios, y él era Dios…. Él creó todo lo que hay…. entonces la Palabra se hizo humano y vivió aquí en la tierra entre nosotros.” (Porciones de Juan 1:1-3,14).

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

martes, 30 de abril de 2013

¿Los evangelios son verdaderos?

¿Hay escritos secretos sobre Jesús?
¿Los evangelios del Nuevo Testamento son la historia verdadera de Jesucristo según sus testigos directos, o podría haber cambiado el relato a través de los años? ¿Debemos simplemente tener fe en los relatos de Jesús del Nuevo Testamento o hay pruebas de su autenticidad?
El difunto presentador de ABC News Peter Jennings se encontraba en Israel filmando un programa especial sobre Jesucristo. Su programa, “En busca de Jesús”, exploró la cuestión de si el Jesús del Nuevo Testamento era fiel a los hechos históricos.
Jennings presentó las opiniones sobre los relatos de los evangelios del profesor de DePaul, John Dominic Crossan, de tres de los colegas de Crossan en el Jesus Seminar, y de dos especialistas más en estudios de la Biblia. (El Jesus Seminar es un grupo de especialistas que debaten sobre las palabras y acciones que se le atribuyen a Jesús, y usan cuentas rojas, rosadas, grises o negras para votar sobre qué tan confiables les parecen las afirmaciones de los evangelios.)[1]
Algunos de los comentarios fueron impactantes. En la televisión nacional el Dr. Crossan no sólo puso en duda más del 80 por ciento de las palabras de Jesús, sino que también negó la afirmación de Jesús sobre su propia divinidad, sus milagros y su resurrección. Era evidente que a Jennings le intrigó la imagen de Jesús que presentó Crossan.
La búsqueda de la historia verdadera de la Biblia siempre es noticia, y por eso cada año las revistas Time y Newsweek buscan la verdad sobre María, Jesús, Moisés o Abraham para sus portadas. O, ¿quién sabe? Quizá este año será “Bob: La historia nunca antes contada del discípulo número 13”.
Estos son para fines de entretenimiento, y por eso la investigación nunca termina ni da respuestas, dado que eso pondría fin a la futura programación. Más bien, juntan a personas con opiniones radicalmente diferentes, como en un episodio del programa de televisión “Survivor”, con lo cual complican totalmente el tema en vez de hacerlo más claro.
Sin embargo, el reporte de Jennings se concentró en un tema al que se le debe dar la debida consideración. Crossan aludió a que los relatos originales sobre Jesús fueron adornados por la tradición oral, y que no fueron registrados por escrito hasta después de haber fallecido los apóstoles. Por ello, generalmente no son confiables y no son un fiel retrato del verdadero Jesús. ¿Cómo podemos saber si eso es verdad?
¿Errores de traducción?
Entonces veamos, ¿que nos dicen las pruebas? Empecemos con dos preguntas sencillas: ¿Cuándo fueron escritos los documentos originales del Nuevo Testamento?, y ¿quién los escribió?
La importancia de estas preguntas debe quedar clara. Si los relatos sobre Jesús fueron escritos cuando los testigos directos ya habían fallecido, nadie podría verificar su veracidad. De lo contrario, si los relatos del Nuevo Testamento fueron escritos cuando aún estaban vivos los apóstoles originales, se podría haber confirmado su autenticidad. Pedro podría haber dicho sobre una falsificación con su nombre, “¡Oye, yo no escribí eso!”. Y Mateo, Marcos, Lucas o Juan podrían haber respondido a las preguntas o cuestionamientos a sus relatos sobre Jesús.
Los autores del Nuevo Testamento dijeron que eran los relatos de los testigos directos de Jesús. El apóstol Pedro dijo lo siguiente en una carta: “Pues no estábamos inventando cuentos ingeniosos cuando les hablamos de la poderosa venida de nuestro Señor Jesucristo.  Nosotros vimos su majestuoso esplendor con nuestros propios ojos”. (2 Pedro 1:16NTV).
Una parte importante del Nuevo Testamento son las 13 cartas del apóstol Pablo a las iglesias y cristianos tempranos. Las cartas de Pablo, que datan de mediados de los años 40 a medidos de los 60 (12 a 33 años después de Jesucristo), son los primeros testimonios sobre la vida y las enseñanzas de Jesús. Will Durant escribió sobre la importancia histórica de las cartas de Pablo, “Las pruebas cristianas sobre Jesús empiezan con las cartas que se atribuyen a San Pablo…Nadie ha cuestionado la existencia de Pablo, ni de sus repetidas reuniones con Pedro, Santiago y Juan, y Pablo admite envidioso que estos hombres habían conocido a Jesús en persona”.[2]
Pero entonces, ¿es verdad?
En libros, revistas y documentales de televisión, el Jesus Seminar sugiere que los evangelios fueron escritos en una fecha tan tardía como 130 a 150 d.C. por autores desconocidos. Si fueran correctas esas fechas más tardías, habría una brecha de aproximadamente 100 años desde la muerte de Jesús (los especialistas señalan que Jesús falleció entre 30 y 33 d.C.). Y entonces, como ya habrían fallecido todos los testigos directos, los evangelios sólo podrían haber sido escritos por autores desconocidos y fraudulentos.
Entonces, ¿qué pruebas tenemos respecto de la fecha en la que fueron escritos los relatos de los evangelios sobre Jesús? El consenso de la mayoría de los especialistas es que los evangelios fueron escritos por los apóstoles en el primer siglo. Ellos señalan diversas razones que analizaremos más adelante en este artículo. Por ahora, note que tres formas principales de pruebas parecen formar un sólido argumento a favor de sus conclusiones:
•   Documentos tempranos de herejes como Marción y la escuela de Valentín se refieren a los libros, temas y pasajes del Nuevo Testamento. (Vea “La sonrisa de Mona Lisa”)
•   Numerosos escritos de fuentes cristianas tempranas, como Clemente de Roma, Ignacio y Policarpo.
•   Copias que se han descubierto de fragmentos de los evangelios, las cuales han sido datadas con carbono con fechas tan tempranas como 117 d.C.
El arqueólogo bíblico William Albright concluyó sobre la base de sus investigaciones que todos los libros del Nuevo Testamento fueron escritos mientras la mayoría de los apóstoles seguían vivos. Él escribió, “Ya podemos decir categóricamente que no hay ningún fundamento sólido para datar a ninguno de los libros después de aproximadamente 80 d.C., dos generaciones enteras antes de las fechas de 130 a 150 d.C. que han propuesto los críticos actuales más radicales del Nuevo Testamento”.[4] En otro texto, Albright calculó que el Nuevo Testamento en su totalidad fue escrito “muy probablemente entre alrededor de 50 d.C. y 75 d.C.”.[5]
El especialista con fama de escéptico John A. T. Robinson calcula que el Nuevo Testamento data de una fecha aún más temprana que la mayoría de los especialistas conservadores. En “Volver a datar el Nuevo Testamento” (Redating the New Testament) Robinson dice que la mayor parte del Nuevo Testamento fue escrita entre 40 d.C. y 65 d.C. Eso significaría que fue escrito en una fecha tan temprana como siete años después de la muerte de Jesús.[6]Si fuera cierto, cualquier error histórico hubiera sido revelado inmediatamente, por los testigos directos y por los enemigos del cristianismo.
Veamos entonces el reguero de pistas que nos lleva desde los documentos originales hasta nuestras copias actuales del Nuevo Testamento.
¿Quién necesita fotocopias?
Los escritos originales de los apóstoles fueron venerados. Las iglesias los estudiaban, los compartían, los conservaban cuidadosamente y los escondían como tesoros.
Pero, desafortunadamente, las confiscaciones de los romanos, el paso de 2,000 años y la segunda ley de la termodinámica causaron grandes pérdidas. Entonces, ¿que nos queda hoy de esos escritos originales? Nada. Ya no existe ninguno de los manuscritos originales (aunque los estudiosos de la Biblia seguramente ven el programa de anticuarios Antiques Roadshow con la esperanza de que aparezca alguno).
Sin embargo, éste no fue el destino únicamente del Nuevo Testamento; ningún documento comparable de la antigüedad existe actualmente. A los historiadores no les preocupa la falta de manuscritos originales si tienen copias confiables que pueden examinar. ¿Existen copias antiguas del Nuevo Testamento? ¿Éstas son copias fieles de los textos originales?
A medida que se multiplicaron las iglesias, cientos de copias fueron elaboradas cuidadosamente bajo la supervisión de los líderes de la iglesia. Cada carta fue escrita meticulosamente en tinta sobre pergaminos o papiros. Por ello, los especialistas actuales pueden estudiar las copias sobrevivientes (y las copias de las copias, y las copias de las copias de las copias, y así sucesivamente) para determinar su autenticidad y llegar a una aproximación muy cercana de los documentos originales.
De hecho, los especialistas que estudian la literatura de la antigüedad han desarrollado la ciencia de la crítica de textos o textual para analizar documentos como La Odisea, comparándolos con otros documentos antiguos para determinar su exactitud. Más recientemente, el historiador militar Charles Sanders mejoró la crítica textual con el desarrollo de una prueba de tres partes que analiza no sólo la exactitud de la copia, sino también la credibilidad de los autores. Éstas son sus pruebas:
1.  La prueba bibliográfica
2.  La prueba de los indicios internos
3.  La prueba de los indicios externos [7]
Veamos qué ocurre cuando sometemos a los manuscritos tempranos del Nuevo Testamento a estas pruebas.

La prueba bibliográfica
Esta prueba compara un documento con la demás historia antigua del mismo periodo. Esta prueba pregunta:
• ¿Cuántas copias existen del documento original?
• ¿Cuán largo es el lapso de tiempo entre los escritos originales y las copias más tempranas?
• ¿Qué tan bien se condice un documento con la demás historia antigua?
Imagínese que tuviéramos sólo dos o tres copias de los manuscritos originales del Nuevo Testamento. La muestra sería tan pequeña que no podríamos verificar su exactitud. Por lo contrario, si tuviéramos cientos o incluso miles de copias, sería fácil identificar errores en los documentos mal transmitidos.
Entonces, ¿qué tan bien se compara el Nuevo Testamento con otros escritos antiguos con respecto a la cantidad de copias y al lapso de tiempo desde los escritos originales? Existen actualmente más de 5,000 manuscritos del Nuevo Testamento en la lengua original griega. Si contamos las traducciones a otros idiomas llegamos al número asombroso de 24,000, que datan del siglo segundo al cuarto.
Compare eso con el segundo mejor documentado manuscrito histórico de la antigüedad, la Ilíada de Homero, que tiene 643 copias.[8] Y recuerde que existen muchos menos manuscritos de la mayoría de las obras históricas de la antigüedad que de ése (suelen haber menos de 10). El especialista en el Nuevo Testamento Bruce Metzger dijo, “A diferencia de estas cifras [de otros manuscritos antiguos], al crítico textual del Nuevo Testamento le complica la abundancia de materiales”.[9]
 Lapso de tiempo
No sólo es importante la cantidad de manuscritos, sino el lapso de tiempo entre la fecha en la que fue escrito el original y la copia. A lo largo de mil años de copiar, no se sabe cómo puede cambiar un texto – a diferencia de lo que ocurre en un lapso de sólo cien años.
El crítico alemán Ferdinand Christian Baur (1792–1860) sostuvo que el evangelio de Juan no fue escrito hasta alrededor de 160 d.C., y por ello, no podía haberlo escrito Juan. Si esto fuera cierto, no sólo hubiera desacreditado a los escritos de Juan, sino también puesto en duda a todo el Nuevo Testamento. Pero más adelante se descubrieron en Egipto fragmentos ocultos de papiros del Nuevo Testamento, y entre ellos había un fragmento del evangelio de Juan (específicamente, P52: Juan 18:31-33) que data de aproximadamente 25 años después de que Juan escribió el original.
Metzger explicó, “Al igual que Robinson Crusoe, que al ver una sola pisada en la arena concluyó que otro ser humano, con dos pies, estaba en la isla con él, también P52 [el nombre del fragmento] demuestra la existencia y el uso del Cuarto Evangelio durante la primera mitad del siglo dos en un pueblo de provincia en el Río Nilo, lejos de su lugar de composición tradicional (Éfeso en Asia Menor)”.[10]Una y otra vez, la arqueología ha desenterrado copias de gran parte del Nuevo Testamento, que datan de entre los 150 años desde los originales.[11]
La mayor parte de los demás documentos de la antigüedad tiene lapsos de tiempo de 400 a 1,400 años. Por ejemplo, la Poética de Aristóteles fue escrita alrededor de 343 a.C., y su copia más temprana data de 1100 d.C., de la cual existen sólo cinco copias. Sin embargo, nadie está en busca del histórico Platón, diciendo que en realidad era bombero y no filósofo.
Existe una copia casi completa de la Biblia llamada Codex Vaticanus, que fue escrita sólo unos 250 a 300 años después de los escritos originales de los apóstoles. La copia más antigua del Nuevo Testamento completo que se conoce, escrita en las antiguas letras unciales, es el Codex Sinaiticus, que se conserva actualmente en el Museo Británico.
Al igual que el Codex Vaticanus, éste data del siglo IV. Vaticanus y Sinaiticus, que datan de los inicios de la historia cristiana, son similares a los demás manuscritos tempranos de la Biblia en el sentido de que difieren entre sí sólo mínimamente, y nos dan una muy buena idea de qué deben haber dicho los documentos originales.
Incluso el especialista crítico John A. T. Robinson ha admitido que, “La abundancia de manuscritos, y sobre todo, el pequeño lapso de tiempo entre los escritos y las copias existentes más tempranas, hacen de éste el texto mejor documentado de todos los escritos antiguos del mundo por lejos”.[12]El catedrático de Derecho John Warwick Montgomery dijo, “Dudar del texto resultante de los libros del Nuevo Testamento es dejar que toda la antigüedad clásica caiga en el olvido, porque ninguno de los demás documentos de la antigüedad están tan bien documentados bibliográficamente como el Nuevo Testamento”.[13]
Lo importante es que, si los textos del Nuevo Testamento fueron redactados y circularon tan cerca a los hechos mismos, lo más probable es que su representación de Jesús sea acertada. Pero los indicios externos no son la única forma de responder a la cuestión de la confiabilidad; los estudiosos también usan los indicios internos para contestar a esta pregunta.
El descubrimiento del Codex Sinaiticus
En 1844 el filósofo alemán Konstantin von Tischendorf estaba buscando manuscritos del Nuevo Testamento. Por casualidad, él notó una canasta llena de hojas antiguas en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí. El especialista alemán estaba sorprendido y entusiasmado. Él nunca había visto manuscritos griegos tan viejos. Tischendorf le preguntó sobre las hojas al bibliotecario y se horrorizó al saber que las hojas se habían desechado para ser utilizadas como combustible. ¡Ya se habían quemado dos canastas llenas de dichos papeles!
El entusiasmo de Tischendorf puso a los monjes en guardia y no le quisieron mostrar los demás manuscritos. Sin embargo, sí dejaron que Tischendorf se lleve las 43 hojas que había encontrado.
Quince años después, Tischendorf volvió al monasterio del Monte Sinaí, esta vez con ayuda del Zar Alejandro II de Rusia. Al llegar al lugar, un monje llevó a Tischendorf a su cuarto y le mostró un manuscrito envuelto en telas que había guardado en una repisa entre tazas y platos. Tischendorf reconoció inmediatamente los valiosos fragmentos restantes de los manuscritos que había visto anteriormente.
El monasterio accedió a presentar el manuscrito al Zar de Rusia como protector de la Iglesia Griega. En 1933, la Unión Soviética le vendió el manuscrito al Museo Británico por £100,000.
El Codex Sinaiticus es uno de los manuscritos más tempranos que tenemos del Nuevo Testamento completo, y es uno de los más importantes. Algunos presumen que es una de las 50 Biblias que el Emperador Constantino le encargó a Eusebio que elabore a inicios del siglo IV. El Codex Sinaiticus ha sido de gran ayuda para los especialistas para verificar la veracidad del Nuevo Testamento.
La prueba de los indicios internos
Como buenos detectives, los historiadores verifican la confiabilidad por medio del estudio de las pistas internas. Dichas pistas revelan los motivos de los autores y su voluntad de revelar detalles y otros aspectos que se podrían verificar. Las pistas internas clave que usan estos especialistas para evaluar la confiabilidad son:
•  La uniformidad de los testimonios de los testigos directos
•  Detalles sobre los nombres, lugares y eventos
•  Cartas a personas o grupos pequeños
•  Aspectos que causarían incomodidad a los autores
•  La presencia de información irrelevante o contraproducente
•  La falta de información pertinente. [14]
Tomemos el ejemplo de la película Friday Night Lights. Pretende ser basada en hechos reales, pero como tantas películas que se basan, en términos generales, en hechos reales, uno siempre se pregunta, “¿Realmente pasó así?” Entonces, ¿cómo podríamos determinar su confiabilidad histórica?
Una pista sería la presencia de información irrelevante. Digamos que a la mitad de la película, sin motivo aparente, el entrenador recibe una llamada telefónica con la noticia de que su madre tiene cáncer al cerebro. El evento no tiene nada que ver con la trama y no se menciona nuevamente. La única explicación de la presencia de este hecho irrelevante sería que realmente ocurrió así y que el director quería ser fiel a los hechos.
Otro ejemplo de la misma película. Siguiendo la evolución de la historia, queremos que los Permian Panthers ganen el campeonato estatal. Pero no ganan. Uno siente que esto es contraproducente para la trama, y sabemos inmediatamente que es porque los Permian perdieron el partido en la vida real. La presencia de información contraproducente también es un indicio de la exactitud histórica.
Finalmente, el uso de los pueblos reales y de lugares conocidos como el estadio Astrodome de Houston nos lleva a considerar que esos elementos de la historia son hechos históricos reales, ya que sería demasiado fácil verificarlos.
Éstos son sólo algunos ejemplos de cómo las pruebas internas nos pueden conducir o alejar de la conclusión de que un documento es históricamente confiable. Veamos brevemente las pruebas internas de la autenticidad histórica del Nuevo Testamento.
Diversos aspectos del Nuevo Testamento nos ayudan a determinar su confiabilidad sobre la base de su propio contenido y cualidades.
Uniformidad
Los documentos falsos no contienen testimonios de testigos directos, o éstos no concuerdan entre sí. Por ello, una clara contradicción entre los evangelios sería una prueba de que contienen errores. Pero por otra parte, si cada evangelio dijera exactamente lo mismo, esto haría que se sospeche una confabulación. Sería como si conspiradores tratasen de ponerse de acuerdo sobre cada detalle de su complot. Demasiada uniformidad es tan sospechosa como la falta de uniformidad.
Los testigos oculares de un delito o un accidente generalmente aciertan en cuanto a los principales eventos, pero lo ven desde perspectivas diferentes. Asimismo, los cuatro evangelios describen los eventos de la vida de Jesús desde diferentes perspectivas. Sin embargo, independientemente de estas perspectivas, los especialistas en el estudio de la Biblia están sorprendidos por la uniformidad de sus relatos, y por la clara representación de Jesús y sus enseñanzas que se logra a través de sus testimonios complementarios.
Detalles 
A los historiadores les gustan los detalles en un documento porque facilitan la verificación de la autenticidad. Las cartas de Pablo están llenas de detalles y los evangelios abundan en detalles. Por ejemplo, el evangelio de Lucas y su libro de Hechos fueron dirigidos a un noble llamado Teófilo, quien era sin duda una persona muy conocida en ese momento.
Si estos escritos fueran meras invenciones de los apóstoles, los nombres, lugares y eventos falsos hubieran sido detectados rápidamente por sus enemigos, los líderes judíos y romanos. Este hubiera sido el “Watergate” del primer siglo. Sin embargo, muchos de los detalles del Nuevo Testamento se han comprobado como ciertos por medio de verificaciones independientes. Por ejemplo, el historiador clásico Colin Hemer, “identifica 84 hechos en los últimos 16 capítulos de los Hechos que han sido confirmados por investigaciones arqueológicas”.[15]
En los últimos siglos, especialistas en el estudio de la Biblia escépticos han atacado tanto la autoría como la fecha de Lucas, afirmando que fue escrito en el siglo dos por un autor desconocido. El arqueólogo William Ramsey estaba convencido de que tenían razón, y comenzó a investigar. Después de realizar una investigación exhaustiva, el arqueólogo cambió de opinión. Ramsey admitió que, “Lucas es un historiador de primer nivel…Este autor se debe considerar entre los más grandes historiadores…La historia de Lucas no tiene par en cuanto a su confiabilidad”.[16]
Los Hechos narra los viajes misioneros de Pablo y habla de los lugares que visitó, la gente que vio, los mensajes que dio y la persecución que sufrió. ¿Se podrían haber falsificado todos estos detalles? El historiador romano A.N. Sherwin-White escribió, “En los Hechos, la confirmación de su autenticidad histórica es abrumadora…Cualquier intento de rechazar su autenticidad ahora debe parecer absurdo. Los historiadores romanos lo han considerado un hecho desde hace mucho tiempo”.[17]
Desde los relatos de los evangelios hasta las cartas de Pablo, los autores del Nuevo Testamento describen los detalles abiertamente, llegando incluso a mencionar los nombres de personas que estaban vivas en ese momento. Los historiadores han verificado por lo menos treinta de esos nombres.[18]
Cartas a grupos pequeños
La mayoría de los textos falsos son de documentos de naturaleza tanto general como pública, como lo es este artículo (sin duda ya circulan innumerables falsificaciones en el mercado negro). El experto en historia Louis Gottschalk señala que las cartas personales dirigidas a un público pequeño tienen una alta probabilidad de ser confiables.[19] ¿A qué categoría corresponden los documentos del Nuevo Testamento?
De hecho, es evidente que algunos de ellos están dirigidos a la circulación general. Sin embargo, gran parte del Nuevo Testamento son cartas personales a personas y grupos pequeños. Por lo menos esos documentos no serían considerados buenos candidatos para la falsificación.
Aspectos vergonzosos
La mayoría de los autores no se quieren avergonzar públicamente. Por ello, los historiadores han notado que documentos que contienen información que puede incomodar a los autores generalmente pueden ser considerados confiables. ¿Qué dijeron los autores del Nuevo Testamento sobre sí mismos?
Sorprendentemente, los autores del Nuevo Testamento se presentaron repetidamente como personas lerdas, cobardes y desleales. Por ejemplo, recuerde la triple negación de Jesús por Pedro, o las discusiones de los discípulos sobre cuál de ellos era el mejor – ambos fueron relatados en los evangelios. Dado que el respeto a los apóstoles era esencial en la iglesia temprana, la inclusión de este tipo de información no tendría mucho sentido si no fuera porque los apóstoles estaban narrando los hechos de manera fiel.[20]
En “La historia de la civilización” (The Story of Civilization), Will Durant escribió sobre los apóstoles, “Éstos no eran el tipo de hombres que uno hubieran elegido para reformar el mundo. Los evangelios diferencian sus personalidades de manera realista, y exponen sus fallas de manera sincera”.[21]
Información contraproducente o irrelevante
Los evangelios nos cuentan que la tumba vacía de Jesús fue descubierta por una mujer, a pesar de que en Israel el testimonio de las mujeres era considerado prácticamente sin ningún valor y ni siquiera era admitido ante un tribunal. Se cuenta que la madre y la familia de Jesús dijeron creer que él se había vuelto loco. Se dice que algunas de las últimas palabras de Jesús en la cruz fueron, “Dios mío, dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y sigue así la lista de eventos que se relatan en el Nuevo Testamento que serían contraproducentes si la intención del autor no fuera transmitir de manera exacta la vida y las enseñanzas de Jesucristo.
Falta de información pertinente
Es irónico (o tal vez, incluso es lógico) que no se tratan la mayor parte de los principales temas que enfrentaba la iglesia en el primer siglo – la misión de los gentiles, los dones espirituales, el bautismo, el liderazgo – en las palabras relatadas de Jesús. Si sus seguidores simplemente estuvieran elaborando material con que promover a la iglesia emergente, no se entiende por qué no hubieran inventado instrucciones de parte de Jesús sobre estos temas. En un caso, el apóstol Pablo dice abiertamente sobre un tema en particular, “Sobre esto no tenemos ninguna enseñanza del Señor”.
La prueba de los indicios externos
La tercera y última medida para evaluar la confiabilidad de un documento es la prueba de los indicios externos, la cual plantea la pregunta, “¿Los registros históricos ajenos al Nuevo Testamento confirman su confiabilidad?” Entonces, ¿qué dijeron los historiadores no cristianos sobre Jesucristo?
“En total, por lo menos diecisiete escritos no cristianos narran más de cincuenta detalles sobre la vida, enseñanzas, muerte y resurrección de Jesús, además de algunos detalles sobre la iglesia temprana”.[22] Esto es asombroso en vista de la falta de historia existente sobre esta época. Jesús se menciona en más fuentes que las conquistas de César durante este mismo periodo. Esto es aún más asombroso, considerando que estas confirmaciones de los detalles del Nuevo Testamento datan de 20 a 150 años después de la muerte de Jesús, “que es bastante temprano según los estándares de la historiografía antigua”.[23]
La confiabilidad del Nuevo Testamento también se ve respaldada por más de 36,000 documentos cristianos ajenos a la Biblia (citas de los líderes de la iglesia de los primeros tres siglos) que datan de fechas tan tempranas como diez años después del último escrito del Nuevo Testamento.[24] Si se perdieran todas las copias del Nuevo Testamento, uno lo podría reproducir a partir de estas otras cartas y documentos, a excepción de unos cuantos versículos.[25]
El profesor emérito de Boston University, Howard Clark Kee, concluye que, “El resultado del análisis de las fuentes ajenas al Nuevo Testamento que se relacionan…con nuestros conocimientos de Jesús confirman su existencia histórica, sus poderes extraordinarios, la devoción de sus seguidores, la supervivencia del movimiento después de su muerte…y la penetración del Cristianismo…en Roma misma a fines del primer siglo”.[26]
De esta manera, la prueba de los indicios externos se realiza a partir de la información proporcionada por otras pruebas. A pesar de las conjeturas de unos cuantos escépticos radicales, el retrato del Nuevo Testamento del verdadero Jesús es prácticamente impecable. Aunque hay algunos disidentes como el Jesus Seminar, el consenso entre los expertos, independientemente de sus creencias religiosas, confirma que el Nuevo Testamento que leemos actualmente representa de manera fiel tanto las palabras como los eventos de la vida de Jesús.
Clark Pinnock, profesor de interpretación de McMaster Divinity College, lo resumió bien al decir que, “No existe ningún otro documento del mundo antiguo que es confirmado por un conjunto tan excelente de testimonios textuales e históricos…Una persona sincera no puede descartar una fuente de este tipo. El escepticismo respecto a la legitimidad histórica del cristianismo se basa en un fundamento irracional”.[27]
¿Jesús realmente resucitó?
La gran pregunta de nuestro tiempo es “¿Quién es el verdadero Jesucristo?” ¿Fue sólo un hombre excepcional, o era Dios encarnado, como creyeron Pablo, Juan y sus otros discípulos?
Los testigos directos de Jesucristo realmente hablaban y actuaban como si ellos creyeran que él resucitó de la muerte después de su crucifixión.  Si ellos estaban equivocados, el cristianismo se fundó sobre la base de una mentira.  Pero si tenían razón, dicho milagro sería una prueba de todo lo que dijo Jesús sobre Dios, sobre sí mismo y sobre nosotros.
¿Debemos creer en la resurrección de Jesús únicamente basados en la fe o hay pruebas históricas sólidas?  Varios escépticos han estudiado los registros históricos a fin de probar la falsedad del relato de la resurrección. ¿Qué descubrieron?
¿Jesús dijo qué pasa después de la muerte?
 Si Jesús realmente resucitó, entonces debe saber qué hay al otro lado. ¿Qué dijo Jesús sobre el sentido de la vida y sobre nuestro futuro? ¿Hay muchos caminos a Dios, o Jesús dijo que él era el único camino? 
Muchas preguntas siguen sin respuestas….podra saberse la verdad algún dia ???

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda