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sábado, 2 de marzo de 2013

COMPRENDIENDO LA MUERTE


Es urgente comprender a fondo y en todos los terrenos de la mente, lo que realmente es la Muerte en sí misma, sólo así es posible de verdad entender en forma íntegra lo que es la Inmortalidad.

Ver el cuerpo humano de un ser querido metido entre el ataúd, no significa haber comprendido el Misterio de la Muerte.

La Verdad es lo desconocido de momento en momento. La Verdad sobre la muerte no puede ser una excepción.

El Yo quiere siempre, como es apenas natural, un seguro de muerte, una garantía suplementaria, alguna autoridad que se encargue de asegurarnos una buena posición y cualquier tipo de inmortalidad más allá del sepulcro aterrador.

El Mí Mismo no tiene ganas de morir. El Yo quiere continuar. El Yo le tiene mucho Miedo a la Muerte.

La Verdad no es cuestión de creer ni de dudar. La Verdad nada tiene que ver con la credulidad, ni con el escepticismo. La Verdad no es cuestión de ideas, teorías, opiniones, conceptos, preconceptos, supuestos prejuicios, afirmaciones, negociaciones, etc. La Verdad sobre el Misterio de la Muerte no es una excepción.

La Verdad sobre el Misterio de la Muerte sólo puede ser conocida a través de la Experiencia Directa.

Resulta imposible comunicar la experiencia real de la Muerte a quien no la conoce.
Cualquier poeta puede escribir bellos libros de Amor, mas resulta imposible comunicar la Verdad sobre el Amor a personas que jamás lo han experimentado, en forma semejante decimos que es imposible comunicar la verdad sobre la muerte a personas que no la han vivenciado.
Quien quiera saber la Verdad sobre la Muerte debe indagar, experimentar por sí mismo, buscar como es debido, sólo así podemos descubrir la honda significación de la Muerte.

Theseus y el minotauro (la Verdad sobre la Muerte)
La observación y la experiencia de muchos años nos han permitido comprender, que a las gentes no les interesa comprender realmente el hondo significado de la Muerte; a las gentes lo único que realmente les interesa es continuar en el más allá y eso es todo.
Muchas personas desean continuar mediante los bienes materiales, el prestigio, la familia, las creencias, las ideas, los hijos, etc., y cuando comprenden que cualquier tipo de continuidad Psicológica es vano, pasajero, efímero, inestable, entonces sintiéndose sin garantías, inseguros, se espantan, se horrorizan, se llenan de infinito terror.
No quieren comprender las pobres gentes, no quieren entender que todo lo que continúa se desenvuelve en el Tiempo.
No quieren comprender las pobres gentes que todo lo que continúa decae con el Tiempo.
No quieren comprender las pobres gentes que todo lo que continúa se vuelve mecanicista, rutinario, aburridor.
Es urgente, es necesario, es indispensable, hacernos plenamente conscientes del hondo significado de la muerte, sólo así desaparece el temor a dejar de existir.

Observando cuidadosamente a la humanidad, podemos verificar que la mente se halla siempre embotellada en lo conocido y quiere que eso que es conocido continúe más allá del sepulcro.
La mente embotellada en lo conocido, jamás podrá experimentar lo Desconocido, lo Real, lo Verdadero.

Sólo rompiendo la botella del Tiempo mediante la Correcta Meditación, podemos experimentar lo ETERNO, lo ATEMPORAL, lo REAL.

Quienes deseen continuar temen a la Muerte y sus creencias y teorías sólo les sirven de narcótico.
La Muerte en sí misma nada tiene de aterrador, es algo muy hermoso, sublime, inefable, mas la Mente embotellada en lo conocido, sólo se mueve dentro del círculo vicioso que va de la credulidad al escepticismo.

Cuando realmente nos hacemos plenamente conscientes del hondo y profundo significado de la muerte, descubrimos entonces por sí mismos mediante la experiencia directa, que la Vida y la Muerte constituyen un todo íntegro, uni-total.
La muerte es el depósito de la Vida. El sendero de la Vida está formado con las huellas de los cascos de la Muerte.
La vida es Energía determinada y determinadora. Desde el nacimiento hasta la muerte fluyen dentro del organismo humano distintos tipos de energía.

El angel y el rayo de la muerte. El Yo le tiene mucho Miedo a la Muerte.
El único tipo de energía que el organismo humano no puede resistir, es el RAYO DE LA MUERTE. Este rayo posee un voltaje eléctrico demasiado elevado. El organismo humano no pude resistir semejante voltaje.
Así como un rayo puede despedazar un árbol, así también el Rayo de la Muerte al fluir por el organismo humano, lo destruye inevitablemente.
El Rayo de la Muerte conecta al Fenómeno Muerte, con el Fenómeno Nacimiento.
El Rayo de la Muerte origina tensiones eléctricas muy íntimas y cierta nota clave que tiene el poder determinante de combinar los genes dentro del huevo fecundo.
El Rayo de la Muerte reduce el organismo humano a sus elementos fundamentales.
El Ego, el Yo Energético, continúa en nuestros descendientes desgraciadamente.
Lo que es la Verdad sobre la Muerte, lo que es el intervalo entre Muerte y Concepción es algo que no pertenece al Tiempo y que sólo mediante la Ciencia de la Meditación podemos experimentar.

Los maestros y maestras de escuelas, colegios y universidades, deben enseñar a sus alumnos y alumnas, el camino que conduce a la experiencia de lo Real, de lo Verdadero.

Fuente: Samael Aun Weor, Capítulo XXIX- La muerte, Educación Fundamental

Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. Lee, Informate e ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

martes, 16 de octubre de 2012

QUIENES SOMOS ???


En el último artículo dejaba una pregunta aplazada ¿Quiénes somos?
Un vez que intuimos la matrix que nos rodea, que nos muestra una realidad diferente en la que nuestro  propio cerebro contribuye, es normal preguntarse dónde estamos, donde está nuestra consciencia, ¿Quiénes somos?
A  lo largo de la Historia, el hombre  ha buscado una localización exacta en el cuerpo, que nos defina como seres.
Nosotros podemos perder diferentes partes de nuestro cuerpo, sin que por ello dejemos de seguir existiendo y siendo conscientes.
La ciencia oficial piensa que nuestro yo, reside en una parte del cerebro que aún no ha descubierto.
¿Está entonces definido el lugar donde reside nuestra consciencia?
Para responder a esta pregunta debemos cruzar la línea del dogma científico.
Yo les diría que no, que la ciencia está equivocada, que el cerebro no es donde reside nuestro ser, nuestra consciencia.
Para ello bastaría con demostrar, que sin la totalidad de nuestro cuerpo seguimos siendo nosotros, y conscientes.
¿Podemos prescindir de todo nuestro cuerpo y seguir existiendo y siendo conscientes?
La respuesta es sí.
Y para demostrarlo existen miles y miles de testimonios, testados por personas de total credibilidad y demostrados hasta la saciedad y documentados en libros e investigaciones.
En el  blog hemos hablado muchas veces de las experiencias cercanas a la muerte, experimentadas por miles y miles de personas, certificadas por incontables equipos médicos  e investigadas y documentadas por libros como “Vida después de la vida”, “Vida después de la muerte”…
Me gustaría señalar especialmente los casos en los que el paciente sale de la habitación donde se encuentra y se traslada a otro lugar donde percibe cosas que después se pueden comprobar. Es decir se puede certificar que a una hora determinada el sujeto se encontraba en la cama de un hospital y al mismo tiempo describía algo que pasaba  fuera del hospital y que no sería posible, según la ciencia que él pudiera ver.
Esto ha sucedido miles de veces, sigue sucediendo cada día, normalmente en los hospitales donde la gente entra en paro cardiaco….
Con tal cantidad de testigos, de casos comprobables ¿Cómo es posible que la ciencia no se haya manifestado?
Para dar respuesta a estos hechos sería necesario aceptar que nuestra consciencia está fuera de nuestro cuerpo, que las religiones tienen razón, que tenemos un alma, cuerpo astral, ser espiritual, aura….
Y eso es, aún, demasiado intangible para la ciencia, a pesar de que muchos de los científicos sean también creyentes.
Se diría que hay una clara intencionalidad, de aislar lo espiritual y separarlo de todo lo científico y serio y demostrable.
Menos mal que, como dije antes, la ciencia va poco a poco aceptando lo inevitable.
Pero ¿Son sólo las experiencias cercanas a la muerte las únicas ocasiones en las que se ha demostrado que podemos prescindir de la totalidad de nuestro cuerpo?
La respuesta es no. Existen multitud de diferentes  situaciones en las que esto ha sucedido y sucede en la actualidad.
Las religiones, a lo largo de la historia han dado testimonio de casos en los que la ciencia debe admitir que algo sobrenatural, (yo diría extracorpóreo sucedió).
Uno de los casos más increíbles, por los testigos incrédulos, por la seriedad de las investigaciones, por los documentos existentes  y por las pruebas apabullantes e incontestables es el que se describe en un libro maravillosamente narrado y explicado, no podría ser de otra manera, tratándose de un escritor como Javier Sierra, autor que ya mencionamos en la primera de las páginas del blog ¿De dónde venimos?
Estoy hablando del libro “La dama azul”. En él se cuentan los hechos, rigurosamente ciertos, e increíbles donde una monja Sor Agreda, abandonaba su cuerpo, en su celda y se trasladaba hasta Sudamérica, donde en miles de viajes realizados logró convencer a los indios para que aceptaran y se convirtieran al cristianismo.
Los frailes que tenían la misión de predicar y juntar almas, se encontraron con el trabajo hecho y unos conocimientos del latín, de oraciones que no se podría explicar.
Así pues, les invito a leer esta obra donde podrán encontrar respuestas a la pregunta que planteamos hoy.
Además de esta investigación tan documentada y analizada existen otros casos en los que no se tuvo tanta pulcritud en la investigación pero que siguen siendo destacables y significativos.
Estoy hablando de la cualidad de bilocación (capacidad de estar en dos o más lugares a la vez) atribuida a muchos santos de la Iglesia Cristiana.
En muchos de ellos los testigos que manifiestan haber visto, hablado y hasta tocado en dos lugares muy distantes a la misma persona, son claramente descriptivos de cómo estas personas eran capaces de seguir siendo conscientes y deambular por lugares distintos a los que se encontraba su cuerpo material.
¿Existen otros casos demostrados de bilocación en los que no intervenga la iglesia ni los médicos actuales?
La respuesta es sí. Aunque es preciso admitir que la rigurosidad de las exigencias del método científico se aleja notablemente en estos casos.
Estoy hablando  de muchas tribus indias, separadas por miles de kilómetros y de sus costumbres ancestrales, con conocimientos que pasan de generación en generación, donde  se describen rituales en los que el chaman, o el grupo de gobierno de la tribu, realiza un ritual, generalmente con el consumo de hierbas llamadas alucinógenas y es en este factor donde se ha buscado la explicación,  y que facilita a ese grupo de elegidos para poder hablar con los espíritus, tener visiones del pasado y del futuro e incluso visiones del presente en otros lugares, ocupando temporalmente el cuerpo de un ave que al volar, les muestra cosas que después pueden comprobarse y cuyo conocimiento resultaría imposible de explicar para la ciencia.
Aquí entramos en otras preguntas que contestaremos en otros artículos.
¿Qué características tiene nuestra esencia, nuestra alma, nosotros mismos?
¿Podemos establecer contacto voluntario entre nuestro cuerpo y nuestro ser real?
¿Podemos nosotros, lectores del blog acceder a experiencias  que nos permitan mejorar nuestro futuro, nuestras vidas?
Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga. Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito. Nada debes aceptar, sin previo discernirlo. Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no. ¡Investiga! Cometa Azul Te saluda

miércoles, 6 de junio de 2012

CREMACION O ENTIERRO


La cremación del cuerpo denso después de la muerte ¿afecta al espíritu en alguna forma?
Respuesta:
Durante la vida, en el estado de conciencia de vigilia, los vehículos del Ego se
mantienen todos juntos concéntricamente, pero al morir, el Ego envuelto en la mente y
cuerpo de deseos se retira del cuerpo denso y como que las funciones vitales han terminado,
el cuerpo vital sale también del denso, dejando a éste inanimado sobre el lecho.
El Ego se lleva también consigo un átomo del corazón y el resto del cuerpo se desintegra. Pero en ese tiempo se efectúa un proceso extremadamente importante, y los que asisten al hombre
agonizante deben tratar cuidadosamente de que reine la mayor quietud en toda la casa,
porque las imágenes de toda la vida que acaba de pasar y que estaban impresas en el cuerpo
vital están pasando ante los ojos del espíritu en progresión lenta y ordenada, pero en sentido
inverso, desde la muerte hasta el nacimiento. Este panorama de la vida pasada dura desde
unas cuantas horas hasta tres días y medio. Ese tiempo depende de la fuerza del cuerpo
vital, lo que determina el lapso que una persona puede mantenerse despierta cuando llega el
caso. Muchas personas pueden observar cincuenta, sesenta y hasta setenta horas antes de
quedar exhaustas, mientras que otras no pueden permanecer despiertas más que pocas
horas. La razón por la que es necesario que la casa permanezca en la mayor quietud durante
los tres días y medio subsiguientes a la muerte es ésta: durante ese tiempo el panorama de
la vida pasada se imprime sobre el cuerpo de deseos que será el vehículo que el hombre
tendrá en el Purgatorio y en el Primer Cielo, donde se recoge todo el bien o mal que se haya
sembrado, de acuerdo con los actos realizados en la vida terrestre.

Ahora bien, cuando la vida ha sido muy accidentada y el cuerpo vital del hombre es fuerte,
se necesitará mayor tiempo para efectuar esa impresión que si el cuerpo vital fuera débil,
pero durante todo ese tiempo el cuerpo denso está conectado con los vehículos superiores
por el cordón plateado y cualquier daño que se haga al cuerpo lo siente el espíritu hasta
cierto punto. Y siente el embalsamamiento, autopsias o la cremación si se hacen
inmediatamente después de la muerte. Por consiguiente esas operaciones no deben hacerse
absolutamente durante los tres días y medio subsiguientes a la muerte. Al fin de ese
intervalo, el panorama se ha impreso completamente en el cuerpo de deseos, el cordón
plateado se rompe, el cuerpo vital es atraído por el denso y queda rota toda conexión con el
espíritu, quien entonces puede ir libremente a su vida superior.

Cuando se entierra el cadáver, el cuerpo vital se desintegra lentamente al mismo tiempo que
aquel, así que cuando, por ejemplo, un brazo se ha podrido en la tumba, el brazo etérico del
cuerpo vital que flota sobre la tumba desaparece también, y así sucede hasta que desaparece
el último vestigio del cadáver. Pero cuando se realiza la cremación el cuerpo vital se
desintegra inmediatamente, y como que dicho vehículo es el que conservaba las imágenes
de la vida pasada, las que, al imprimirse sobre el cuerpo de deseos, forman la base de la
vida en el Purgatorio y en el Primer Cielo, sería perjudicialísimo que la cremación se
efectuara antes de los tres días y medio subsiguientes a la muerte. A menos que se le
ayudara el espíritu no podría mantener el cuerpo unido. Eso es una parte del trabajo que
hacen los auxiliares invisibles de la humanidad. Algunas veces prestan su ayuda los
espíritus de la Naturaleza o las Jerarquías Creadoras que guían a la humanidad. También se
pierde algo cuando el cadáver es quemado antes de que el cordón plateado se rompa por sí
solo; la impresión sobre el cuerpo de deseos no es entonces tan profunda como debiera ser,
y esto produce su efecto en las vidas posteriores, porque cuanto más fuerte es la impresión
tanto más agudos son los sufrimientos en el Purgatorio por el mal hecho y tanto más
intensos son los goces del Primer Cielo que resultan de las buenas obras de la vida pasada.
Son esos dolores y goces que nos proporcionan nuestras vidas pasadas lo que llamamos
conciencia, así que cuanto perdemos en sufrimiento lo perdemos también en la realización
de nuestros errores, cuya purificación nos impediría en las vidas futuras cometer los
mismos actos de nuevo. Por lo tanto, los efectos de la cremación prematura son muy de
tenerse en cuenta. Triste es decirlo, tenemos una ciencia del nacimiento, con obstétricos,
parteras experimentadas, antisépticos y todo lo necesario para el confort del hijo y de la
madre, pero nos falta la ciencia de la muerte que nos permita ayudar a nuestros amigos de
toda una vida en su partida al más allá.



Posteado x Cometa Azul